lunes, 25 de mayo de 2009

El Conocimiento de Uno Mismo


"...El que no ha reconocido a Dios dentro de su propio yo no es capaz de reconocerlo en los demás...
La puerta que conduce al propio yo es la puerta que conduce a todo. En cuanto una persona entra en su yo, descubre que ha entrado en todo, porque, aunque somos diferentes externamente, internamente no lo somos.
Externamente, todas las hojas son diferentes entre si. Pero si una persona fuera capaz de penetrar en una sola hoja, llegaría a la fuente del árbol, donde todas las hojas están en armonía. Cada hoja, visitada por separado, es diferente; pero cuando hayáis conocido una hoja en su interioridad habréis llegado a la fuente de la que emanan todas las hojas y en la que se disuelven todas las hojas.
El que entra en su yo, entra simultáneamente en todo.
La diferencia entre tu y yo sólo se mantiene mientras no hayamos entrado en nuestro propio yo.
El día en que entremos en nuestro yo, desaparece el yo, y también el tú.
Lo que queda entonces es el todo.
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