jueves, 9 de julio de 2009

La Conciencia Planetaria


El hombre actual conoce poco del planeta en que vive, ya sea de sus estratos
internos, de las profundidades de sus mares ó de la relación entre los mundos en las diferentes dimensiones que lo componen.

EN LA TIERRA EXISTEN MUNDOS desconocidos por los seres que viven en su superficie. Existen, no obstante, ciertas vías de comunicación con esos mundos, vías que podemos denominar "pasajes interdimensionales" y que resaltamos aquí especialmente por ser, en su mayoría, mantenidas por las energías inteligentes que operan en los niveles sutiles de los océanos.
La noción de espacio y de tiempo surge en la conciencia cuando ésta observa el universo exterior e interactúa con él. Se trata de una noción determinada por los hábitos condicionados de la vida concreta-material. En los pasajes interdimencionales mencionados, las leyes del espacio-tiempo, tal como se conocen, pierden vigencia.
En el pasado remoto, cuando la humanidad y el planeta no estaban del todo materializados, existía una comunicación más libre entre las dimensiones, lo que permitía que el hombre se relacionase directamente con habitantes de otros mundos.
En esa trayectoria, el mundo físico terrestre y la humanidad que lo habita, alcanzaron grados de densificación más acentuados que los previstos. Esto produjo una disritmia entre la vibración de la esfera material y la de las demás, lo que dificultó el intercambio vital y magnético. Sólo subsistió una sutil ligazón, efectuada en los pasajes interdimensionales, muchos de los cuales se mantienen gracias a núcleos de la red magnética existente en los océanos.
Las revelaciones sobre esa red magnética se refieren al reencuentro del hombre con nuevos recursos energéticos. Si la utiliza de manera correcta - en consonancia con leyes universales y, por lo tanto, en pro de la evolución -, la energía magnética le permitirá trasladarse a otras dimensiones, anular la gravedad, modificar la estructura de las formas concretas y desplazar objetos, por más pesados que sean, de manera casi instantánea. Estas son algunas de las posibilidades que silenciosamente guarda la vida útil de los océanos.
Para revelar los secretos de la energía magnética y usarla, no se necesitan aparatos complejos, sino expansión de conciencia. Si el ser humano se alínea con el propósito superior de su existencia, puede realizar lo que hoy se considera un milagro, y de esa manera presta un servicio incalculable.
Hay una energía sagrada que se ha de imprimir en la materia por intermedio del servicio abnegado, y para eso es fundamental la dedicación incondicional a las leyes de la armonía y del equilibrio. Cuando el ser humano tiene intenciones puras y se dispone a reorganizar la vida propia para cumplir su papel dentro del Plan Evolutivo, sus sentidos se acostumbran a las emanaciones sutiles. Eso corresponde al inicio de un nuevo ciclo en la superficie de la Tierra. Mucho de lo que hoy llmamos sobrenatural es algo natural que todavía no fue comprendido, o para lo cual estamos desarrollando aptitudes.

La comunión con energías suprafísicas torna claro lo que antes era incomprensible.

Extractado del libro LOS OCÉANOS TIENEN OÍDOS
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