sábado, 23 de enero de 2010

Origen de la experiencia



La experiencia de cada ser humano, está basada en su esquema de ideas, que a su vez se originan en su percepción a través de los órganos de los sentidos y de la consciencia. Sabemos que transmiten sólo apariencias de la verdadera realidad.

Si nuestros ojos tuvieran otra potencia, microscópica por ejemplo, nuestra forma de ver el mundo sería distinta, así podemos deducir que la realidad está gobernada por la relatividad, como toda existencia.

La percepción de los sentidos nos dicen como parecen ser las cosas, pero no como son en realidad. Con la ilusión, podemos ver otras formas y figuras cuya existencia es sólo mental. No es suficiente con los sentidos, debemos ser conscientes de lo que ellos nos revelan. Tener consciencia de algo, es tener consciencia de sus relaciones con las demás cosas y con la persona que observa. Por lo tanto el conocimiento, también siempre es relativo.

Actualmente se considera a la Naturaleza como un proceso, como una serie continuada de acontecimientos, nada está en reposo hay una transformación permanente. Los científicos han comprobado que la materia está constituida de átomos que contienen electrones y otras partículas subatómicas las que se encuentran ubicadas a distancias siderales entre sí y en posiciones aleatorias. También comprobaron que es una energía transmutable, en sonido, calor, luz, etc., la energía aislada no la han captado. Sin embargo, se tendría que reconocer con el tiempo que el elemento primordial en el mundo es de la misma naturaleza que el que produce nuestras ideas.

La energía no es la raíz primaria, la realidad última es de naturaleza mental, no puede limitarse a esa energía y es uno de los aspectos principales de esta realidad y no un poder independiente en sí mismo.

Debemos ampliar nuestra consciencia a dimensiones superiores para conocer verdaderamente el mundo. Debemos aceptar que nuestra experiencia espacio- temporal, investigada hasta su último origen, se revela como una construcción mental. Sólo el lego reconoce la falacia de la forma y aunque esto resulte correcto en el plano de la vida práctica, es una visión equivocada, porque no agota las posibilidades del universo.

La Mente es de por sí la fuente de la energía que la ciencia quiere considerar como elemento primordial del universo. Es la realidad que proyecta la sombra, es la Mente Cósmica, de la que emana la Mente Universal, la que está detrás de todas nuestras mentes. La ciencia se acerca cada vez más a la metafísica, y no está lejano el día en que reconozca que la energía no es más que la actividad de la mente.

Si el individuo y su mundo espacio-temporal están indisolublemente unidos, si es la consciencia individual que por su misma índole incluye al mundo, y si, por consiguiente, la consciencia es la realidad de ambos, esto es así, porque ambos no son otra cosa que manifestaciones de una tercera entidad, que los trasciende y que, por lo tanto, tiene que ser una forma superior de consciencia.

El hombre no puede representar la última palabra en la Naturaleza. Debemos aceptar que tiene que existir una mente prístina, autosuficiente, una mente universalmente difundida, que asuma la consciencia de las miríadas de cosas y seres del mundo, que alcance los cambios y vicisitudes que se producen dentro de su continua dirección. Debe ser un observador del Universo conocido y también de un mundo deshabitado e ignoto. La existencia de un mundo en sí mismo, sin una mente cognoscente, no puede jamás establecerse.

Esta conclusión surge de la base de la percepción interior ultramística y como corolario de un correcto razonamiento, ambos apoyan la confirmación, de la enseñanza oculta respecto de la existencia de esta Mente Suprema

La percepción similar del mundo externo que tenemos todos los seres en conjunto, significa que todos estamos contenidos en una sola e igual Super Mente Eterna que constantemente percibe. Un paisaje visto en vigilia y en sueños, se diferencian en que el primero puede ser visto por otros, porque es independiente de nuestro pensamiento individual, mientras que en sueños surge de nuestro pensamiento personal. Ambos son paisajes puramente mentales. Todos vivimos en un universo de ideas, y el primer paisaje no deja de existir, debido a que su original pensador es la Mente Universal, que todo lo incluye y que es trascendente e inmanente.

La imagen del mundo, no surge a la vida respondiendo a un proceso arbitrario; es algo dado, los seres vivientes no lo han originado, pero lo experimentan en su interior. Hay una relación entre el mundo y el individuo y entre el mundo y una Mente Universal. Las funciones mentales de todos los hombres se relacionan entre sí, esta es la razón por la que todos vemos el mundo en igual orden espacio-temporal. Es su propia existencia múltiple dentro de una mente única, la Mente Universal o Inteligencia Universal, y que constituye el Alma de la Naturaleza.

La mente de un individuo es la única fuente de su experiencia, pero nuestra mente es finita y limitada, no somos responsables voluntariamente del mundo que nos rodea, sin embargo, sabemos que dichos mundos y cosas son estructuras del pensamiento y que sus nacimientos deben ser producto de alguna mente. Debe haber una causa desconocida que dé razones de la constante sucesión de formas mentales que se nos presentan como experiencia. Estas formas deben ser correlatos mentales de una Super Mente Universal que posee el poder de darles forma y de imponerlas a la mente individual.

Facetas de la experiencia del mundo.
Nuestra experiencia del mundo, tiene dos facetas: una interna y otra externa; nuestros pensamientos y el medio ambiente circundante. Sabemos que las impresiones del mundo sensorial nos son impuestas. Sabemos, también, que nuestra faceta de experiencias internas representadas por las ideas, etc., existen
o no de acuerdo a nuestra voluntad.

Para el hombre, los objetos circundantes son materiales, en cambio, las fantasías, los recuerdos, las imágenes mentales son comparativamente irreales. Pero ambos fenómenos tienen una diferencia de grado
y no de naturaleza, lo que no destruye el carácter fundamental mental del mundo. Lo que llamamos cosa, es una creación primigenia de la Mente Universal. Lo que se conoce como pensamiento, es una creación de la mente humana.

La percepción que tenemos de ambas experiencias es distinta; una impresión sensorial deriva de su origen universal y se impone con fuerza en nosotros. En cambio, una fantasía, por ejemplo, surge en nuestro interior con debilidad debido a su origen humano. Es sólo una diferencia de calidad de "conscientización".

En algún acto creador, el artista puede sentir con igual o mayor intensidad que en la experiencia del mundo circundante. Igual le puede suceder a un místico evolucionado, en el momento en que se sumerge en la contemplación devota. Las dos experiencias interna y externa tienen innegablemente una similitud, la fundamental unidad de substancia de la cual surgen.

La Mente Universal tiene el poder de emitir sus fantasías, llenar su vacío aparente, con innumerables pensamientos de cosas, de un modo tal, que sean captadas por toda la humanidad. Cada individuo recibe espontáneamente esas ideas, a través de sus propios mecanismos mentales. La idea del mundo es mantenida frente a nuestra contemplación y experiencia por el efecto del pensar de esa Mente, que nos la impone como si fuera fija e inmutable. Lo que para nosotros es un millón de años, para Ella puede ser un segundo. Sólo conocemos nuestros estados mentales, aunque algunos de ellos aparezcan como cosas. Sólo vemos imágenes mentales, aun cuando algunas de ellas aparezcan como exteriores.

Durante la evolución humana, desde la época primitiva, el hombre se vio obligado a darle prioridad al mundo exterior. Así, los cinco sentidos le hicieron sentir que la materia era una identidad real, y en lugar de considerarla como un pensamiento, comprendió mal su propia experiencia, olvidando que ésta es sólo una forma de la consciencia.

No se trata de negar la existencia de los sólidos, líquidos y gaseosos; sólo considerarlos como elaboraciones mentales. La Mente se manifiesta de diversas formas o fantasías, que resultan distintas entre sí, pero que no quita que nuestras experiencias de las mismas persistan en su origen mental, porque el mundo se externaliza en y por medio de la mente.

¿De qué está hecho el Universo y cuándo se originó?

Ramana Maharshi, explica en sus Pláticas que el universo está compuesto de luz y sonido, lo que corresponden a la mente y a la corriente de vida, en la terminología vedántica. Son densos, sutiles y trascendentales. Los órganos de los sentidos, pueden percibir el aspecto denso. Los otros aspectos no son tan perceptibles. Lo sutil puede inferirse, lo trascendental, es sólo trascendente.

El universo ha existido siempre activo o en estado latente, porque no surgió de un acto repentino de creación, sino debido a un gradual proceso de manifestación. Ha ido surgiendo de la propia "substancia" mental de la Mente Universal. Todo lo surgido de ella es eterno e inmortal, porque ella lo es. No existe, por lo tanto, comienzo ni fin concebibles. Buda afirmó: “no nacido, no creado, no originado."

El universo es eterno y autosuficiente, está en una evolución permanente y de una manera constante, junto a todas sus criaturas. La causalidad es una verdad temporaria, porque no hay en ningún lugar ni una causa ni un efecto final real de todos los acontecimientos. Nada existe por sí mismo, las cosas existen actualmente como efectos indirectos de innumerables causas que se ligan como una cadena infinita, desde el pasado sin comienzo. Existe un tejido de interdependencia que cubre todas las cosas sin excepción,
nada de lo manifestado puede ser auto existente. El proceso de transformación del universo es eterno y esto constituye la ley misma del propio ser del universo. No hay nada particular que sea sólo causa o sólo efecto, siempre son ambas cosas a la vez.

Debemos descartar la causalidad como principio metafísico y sólo comprenderlo filosóficamente, porque la mente finita del ser humano, puede comprender que la cadena de eslabones recíprocamente dependientes, que constituyen una causa, no tiene principio ni fin. El hombre sólo puede concebir algunos factores que contribuyen a esa causa. Mirado desde su trasfondo, el universo siempre ha tenido una realidad oculta y eterna. Esa realidad es la Mente Universal. El mundo representa su manifestación. Ella abarca todas las cosas pero ella no es abarcada por ninguna. El mundo es su auto proyección, su idea. El Universo ha surgido de su meditación constructiva, ha aparecido bajo la forma ordenadamente autodeterminada, plasmado por medio de sus propias impresiones mentales recordadas respecto a un estado anterior de existencia activa.


Paul Brunton
Extractado del libro La sabiduría del Yo Superior Editorial Kier
Este artículo no ha sido publicado en la Revista ALCIONE
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