miércoles, 20 de enero de 2010

La Espiritualidad



Mucha gente se imagina que para ser espiritualista hay que consagrarse a la meditación y a la oración.
No, cualquier trabajo, incluso espiritual, se vuelve extremadamente prosaico
cuando no se introduce una idea sublime, un ideal superior;
y, por el contrario, cualquier trabajo prosaico puede ser espiritualizado si se sabe introducir en él
un elemento divino.
La espiritualidad no consiste en rechazar toda actividad física, material,
sino en hacer todo por la luz, con la luz y para la luz.
La espiritualidad es saber utilizar cualquier trabajo para elevarse, armonizarse, unirse a Dios.
Trabajar en nuestro perfeccionamiento

Hagan que todas sus actividades converjan en un único objetivo:

el perfeccionamiento,
y así desencadenarán en ustedes mismos poderes que les transformarán profundamente.
Por lo general, las actividades profesionales sólo afectan a los humanos superficialmente.
Ir a la fábrica, a la oficina, trabajar en un laboratorio, hacer política, instruir a los niños,
no puede despertar todos los poderes que el Creador ha puesto en ellos,
excepto si, al mismo tiempo, hacen un trabajo con el pensamiento, el sentimiento y la voluntad
que dé un significado más profundo a esta actividad,
que toque las raíces de su ser.

Así, en adelante, procuren empezar este trabajo,  traten de tomarle gusto,
de no poder pasar ni un día sin desencadenar fuerzas benéficas en ustedes y a su alrededor,
y ya verán los resultados.
Lo importante es el motivo por el que actuamos.

En todas las actividades, lo más importante es la idea, el motivo por el que actúan,

el objetivo que quieren alcanzar.
La actividad, por sí misma, no cuenta mucho.
Puede ser que siguiendo una enseñanza espiritual parezca que no hacen gran cosa,
pero si lo hacen con el deseo de alimentar, de sustentar la idea de la fraternidad universal,

añaden cada vez algunos elementos para su futuro, para su evolución, y eso cambia todo su destino.

Quizás durante mucho tiempo no vean ningún resultado,
pero un buen día las bendiciones lloverán sobre ustedes por todas partes,
porque todo lo que han hecho se ha grabado y reciben la recompensa.

Los humanos les juzgan según sus actos,
mientras que el Cielo se fija en cuales son sus móviles.
Y es del Cielo de donde deben esperar la "recompensa"
por el trabajo que hacen para sustentar la idea de fraternidad.
Lía 
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