martes, 17 de noviembre de 2009

SER COHERENTES CON LA LUZ


SER COHERENTES CON LA LUZ

A medida que se acercan las fechas estipuladas para los grandes acontecimientos, se escuchan más y más mensajes de quienes trabajan ayudando para abrir conciencias y despertar del sueño a millones de espíritus que aun siguen aferrados a las antiguas estructuras. El mundo esta viviendo un paradigma y, sus habitantes están sintiendo ese tremendo derrumbe de lo viejo provocado por el empuje de la nuevas energías provenientes del centro galáctico. Claro esta que la gran mayoría no es consciente y esa movilización energética es canalizada de maneras no aptas para la evolución espiritual y esto no es porque no quieran sino, simplemente porque no saben como. De la misma forma que un pequeño al sentir el impulso de ir mas allá de los brazos de su madre se atreve a avanzar para terminar de boca en el piso, la humanidad de hoy siente lo mismo, percibe que tiene que caminar, siente la necesidad de dar el primer paso pero, al no estar guiados, terminan cayendo de boca al suelo y vuelven llorando al regazo de su existencia cotidiana. Es aquí, donde se hace imprescindible la ayuda de aquellos que se identifican como trabajadores de la luz, siendo su misión la de tomar de la mano a aquellos que sienten el impulso de avanzar pero que tienen que re aprender a caminar por nuevos senderos libres de piedras y espinas. Así de importante es la labor de todos los espíritus encarnados que por auto elección se abocaron a tan titánica tarea. Lógicamente esos espíritus que también están dentro de la dimensión humana han tenido que aprender y muchas veces con golpes muy duros, tanto que algunos no lo lograron. El trabajo del despertar no es fácil y mucho menos si estamos inmersos en un mundo hecho para el Tener donde el Ser ha sido relegado totalmente en todas y cada una de las estructuras que conforman la compleja sociedad humana.

Por muchos siglos hemos escuchado mensajes sobre el fin de los tiempos donde grandes cataclismos, enfermedades, guerras, hambrunas, entre muchas otras calamidades, serían las causantes del fin de la humanidad y que, si no nos aferrábamos a una Fe determinada seríamos víctimas de las fuerzas demoníacas y nuestras almas se quemarían en el infierno eternamente. Pero dichos mensajes de terror, que fueron creados para alimentar el miedo en la sociedad humana, iban acompañados por otros que terminantemente hablaban de la fuerza de un Dios Único que protegería solo a sus hijos, siempre y cuando estos siguieran a rajatabla sus ordenes lo que no los excluía de su propia ira y que, al final de los tiempos, vencería a la oscuridad. Mirando la historia humana nos damos cuenta fácilmente que poner a la humanidad entre dos opuestos de semejante tamaño, no hizo más que confundir al Ser encarnado aferrándolo más al plano de las cosas y haciéndole olvidar a través de miedo su verdadero origen Divino. Los siglos pasaron y esta dualidad impuesta provoco millones de muertes, guerras, hambre, destrucción y desaparición de civilizaciones enteras, inquisición y, por sobre todas las cosas, la destrucción de la escala de valores, en otras palabras, tantas o más calamidades de las que intentaron prevenirnos. Pero dicha incoherencia también sirvió para que muchas almas sensibles despertaran y se dieran cuenta de su verdadera Divinidad entendiendo que el estar encarnadas en un plano tan denso descendiendo al estado de luz y sombra es un servicio para el engrandecimiento de la Fuente.

Así, los mensajes del Maestro encarnado Sananda, al que llamamos Jesús, por intermedio de una nueva generación de “profetas” comenzaron a tomar sentido y la palabra amor se convirtió en el sol que ilumina la existencia en el plano material, la luz que ilumina el alma y le recuerda lo que es y de donde viene. Pero recordemos que esos trabajadores que anhelan un mundo espiritual y se esmeran permanentemente por encender su propia luz y la de los que están a su alrededor también son humanos y, por lo tanto susceptibles de dejar que la razón se obnubile, a esto decimos: Ni tan mucho ni tan poco. Como seres encarnados poseedores de un cerebro maravilloso con el que podemos decodificar los mensajes de los dos planos en que existimos, debemos actuar como lo que somos: seres humanos por lo que no podemos evitar nuestras propias sombras. De esto se desprende que mantener la luz e iluminar al mundo debe ser una tarea cautelosa y clara basada no solo en el sentir sino también el pensar, analizando profundamente que es lo que se va a decir; de no hacerlo así se corre el riesgo de transmitir, en nombre de la luz, mensajes llenos de oscuridad que servirán solo para esparcir mas miedo y, por ende, alejar mas al espíritu de su propia Fuente.

El Maestro Sananda, entre sus muchos mensajes, nos dejo un simple pero invaluable legado: Vosotros sois la Luz del Mundo y este mensaje fue para todos, no solo para un grupo en particular, todos somos Luz, la diferencia está en que muchos ya lo saben y otros no, por tal razón la tarea de aquellos que se dieron cuenta es tan importante desde lo personal hacia lo grupal. Así como la Luz tiene su coherencia es fundamental mantener una línea coherente entre el sentir, pensar, decir y hacer para no convertirse en ciegos guías de ciegos.

De mi Ser a tu Ser.

Prof. José A. Sala


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