lunes, 16 de noviembre de 2009

Cada persona vive en un mundo de su propia creación

No escuchamos todo lo que se dice. Sólo escuchamos lo que queremos escuchar. No vemos todo lo visible. Sólo vemos lo que queremos ver. Y todo lo que leemos no acabamos de leerlo, sino que sólo leemos lo que queremos leer. Nuestra visión, escucha y lectura son selectivas; elegimos. No dejamos de desplazar todo aquello que no queremos ver.

Ahora hay una nueva psicología llamada Gestalt... Los gestaltistas dicen que si el cielo está lleno de nubes cada persona verá cosas distintas en ellas. Una persona asustadiza verá fantasmas, una persona religiosa verá imágenes de Dios, un aficionado a las películas verá los rostros de actores y actrices favoritos. La noche es la misma, pero cada uno ve sus propias cosas.

Cada persona vive en un mundo de su propia creación. Así que no vale la pena vivir bajo la ilusión de que en esta tierra hay un único mundo. En este mundo hay al menos tantos mundos como personas. Si en la actualidad esta tierra tiene seis mil millones de habitantes, entonces habrá seis mil millones de mundos. Y no penséis que una persona vive en un único mundo durante toda su vida. Ese mundo también cambia día a día...

¿Cómo puede una persona tener varios mundos? En realidad, lo que ocurre es que las personas cambian a diario y construyen muros, paredes y puertas, y ponen guardias alrededor de su mundo. Y ellos les dicen que permitan la entrada de determinada gente y les dicen a otras que no son bienvenidas. Y no sólo lo hacemos con personas, sino también con información...

Nosotros tampoco escuchamos. Cuando dos personas hablan, intentad escuchad tranquilamente, como un mero testigo, ¡y os quedaréis de una pieza! Pero es muy difícil permanecer como un testigo. Antes de daros cuenta, habréis saltado en medio de la conversación como una tercera persona. Pero si escucháis su conversación sin implicaros, os llevaréis una sorpresa: ¿hablan entre sí o sólo para sí? Lo que dice uno de ellos y lo que contesta el otro no guarda relación alguna...

Cuando alguien mantiene una conversación con otra persona y no está loca -muy improbable-, empieza a hablar en su interior mientras la otra persona continúa hablando. En el momento en que la primera persona deja de hablar, entonces comienza a hablar la segunda. Y lo que dice está relacionado con su diálogo interno, no con lo que ha dicho la otra persona. La relación entre los discursos de ambas personas es como mucho la de una chaqueta y un colgador. Una puede recoger una de las palabras o de las cuestiones de lo dicho por la otra y colgar allí lo que se estaba diciendo interiormente. Eso es todo".

Osho, Guerra y paz interiores
http://osho-maestro.blogspot.com/
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