lunes, 16 de noviembre de 2009

El fuego de la consciencia



"Asegúrate de no hacer nada como autómata dormido. Observa cada uno de tus actos, de tus pensamientos y de tus sentimientos. Observa y actúa. Cada momento es precioso, no lo desperdicies en la inconsciencia. Si te vales de cada momento como una oportunidad para adquirir mayor consciencia, ésta se acrecentará día por día. Súbitamente, un buen día, descubrirás que la luz brilla en tu interior...

De la misma manera que toda semilla encierra el potencial de un árbol, tú puedes llegar a ser Buda, Heráclito o Jesús. Pero debes esforzarte para lograrlo. Los esfuerzos tibios no servirán de nada. Debes alcanzar tu punto de ebullición para que ocurra la evaporación...

Con la llama de la consciencia, hasta las cosas que considerabas malas se enderezarán. El amor parece ser un encierro, una cárcel; con la consciencia, se convierte en libertad. La ira sin consciencia es una fuerza destructiva, una fuerza suicida; lastima, envenena y, con el tiempo, mata. Con consciencia esa misma energía se transforma en compasión...

Es así como los metales innobles se transforman en oro. En la inconsciencia, son como el metal innoble y en la consciencia se convierten en oro, se transforman. Lo único que necesitan es el fuego de la consciencia. No te hace falta nada más, porque ya lo tienes todo. Con el fuego de la consciencia, se produce un nuevo arreglo. Recuerda que no careces de nada; posees todo lo que un buda necesita. Sólo falta una cosa, pero también ella está dormida en tu interior. Lo único que debes hacer es despertarla; sólo unos pocos esfuerzos para despertar, para estar más alerta.

Y recuerda que debes comenzar con esos esfuerzos inmediatamente".

Osho, La armonía oculta. Conversaciones sobre Heráclito
http://osho-maestro.blogspot.com/
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