lunes, 18 de mayo de 2009

Sabes Cual es tu Mision?



¿CUÁL ES TU VOCACIÓN?
¿QUÉ VINISTE A HACER A LA TIERRA?
¿ESTAS SIENDO FIEL A TU ALMA?


"Todas las personas al comienzo de su juventud saben cuál es su Leyenda Personal. En ese momento de la vida todo es claro, todo es posible y no tienen miedo de soñar. No obstante, a medida que el tiempo va pasando, una misteriosa fuerza trata de convencerlas de que es imposible realizar esa Leyenda Personal".

P. Coelho

¿Qué es lo que nos sucede, cuando a pesar del hecho de que tengamos "todo lo que deseamos", léase salud, familia, dinero, trabajo, etc, sin embargo generalmente no logramos sentirnos en paz? ¿Por qué pareciera que siempre nos falta algo?

La respuesta a esta milenaria pregunta puede abordarse desde diversos puntos de vista. En esta oportunidad, he elegido desarrollar el punto de vista relacionado con la vocación personal. Entiendo que la insatisfacción a la cual me refiero, esta relacionada con el hecho de que las mas de las veces nos avocamos a tareas diametralmente opuestas a las que desearía realizar nuestra alma. De manera tal que dejándonos influenciar por circunstancias y voces externas, terminamos siendo y haciendo algo muy alejado a lo que, en lo más íntimo, quisiéramos ser y hacer. Como lógica consecuencia, no logramos satisfacer a los demás ni a nosotros mismos.

Por regla general, en los centros de educación, a nivel mundial, desde la escuela hasta la universidad, "se corta a todo el mundo con la misma tijera"; se nos prepara así, para poder pertenecer a una fabrica llamada la fabrica de la productividad, la cual lamentablemente lo que mas produce es gran confusión... Básicamente, mediante este mecánico andamiaje, nos formamos masivamente para trabajar, para así ganar dinero, para poder comprar cosas que en su mayoría no necesitamos... Entreverados en estos menesteres, las mas de las veces elegimos la carrera equivocada, y terminamos sintiéndonos "como sapo de otro pozo", lo cual a la larga nos proporciona hastío, desdicha y enfermedad.

Para comenzar a revertir esta inconducente situación, tanto los padres como los docentes, debemos aprender a estar atentos a las señales de nuestros niños, darnos cuenta de cuales son sus naturales inclinaciones y facilitarles el camino para que desde temprana edad, puedan expandirse en el campo que mejor les avenga, sea cual sea. Comprendamos que somos sumamente irresponsables e irrespetuosos, cuando orientamos a nuestros hijos tendenciosamente conforme indican nuestros propios anhelos. Nos equivocamos severamente cuando interferimos de esa manera en el destino de los demás. No tenemos que pretender que desarrollen perfección en ningún oficio o profesión en particular. Tenemos que intentar ser diestros en el arte de darles la libertad y la orientación necesaria que los ayude a lograr ser... perfectamente felices.

Es tiempo ya sobrado, de cambiar los métodos educativos mundiales, logrando que se conviertan en un medio capaz de ayudar al individuo a educir su verdadero potencial, a cultivar sus particulares dones, sus tendencias innatas, todos aquellos recursos que cada quien "trae puestos" por naturaleza, prontos para ser entregados como maravillosa ofrenda en medio del entorno en el que la vida haya colocado a cada quien. Recién entonces, lograremos conformar una sociedad más sana, creativa y feliz.

Es maravilloso aprender a disfrutar de cada minuto, haciendo lo que más nos apasione, que es precisamente aquello que vinimos a hacer. Podremos percibir inequivocamente cuando damos en la tecla, porque al realizar nuestra precisa tarea nos sentimos exactamente como si estuviéramos enamorados, pero en vez de estar enamorados de una persona, lo estamos de nuestra misión, de nuestra vocación; ella se transforma en algo que nos incentiva grandemente, que nos produce profundo bienestar, se convierte en fuente inagotable de pensamientos; es algo que deseamos desarrollar por encima del resto de nuestras actividades, con contagioso entusiasmo, seguros de que es "eso" y particularmente "eso"; una actividad que le da un sentido especial a nuestra vida. Es como si nos regalaran un instrumento musical y empezáramos a tocarlo perfectamente, casi sin haber aprendido nada al respecto. La música que emane de él será hermosa y embelesará a todo el que la oiga. Será la más colosal de todas las que podamos emitir, por que estará en sintonía con la paz y la dulzura que nos proporciona estar donde debemos estar. En lenguaje criollo, me estoy refiriendo al tan mentado dicho de nuestro amigo Martín Fierro: "cada lechón en su teta es la forma de mamar". Así de sencillo.

En terminología sánscrita existe una palabra que ilustra a la perfección el concepto que deseo desarrollar. Esta palabra es Dharma: "aquello que hace que una cosa sea lo que es", es decir, la naturaleza propia de cada ser: Por extensión entonces, Dharma es el modo correcto de actuar correspondiente a cada ser, de acuerdo con su peculiar naturaleza.

En el mismo sentido, frente a la pregunta de ¿Cómo saber cuál es nuestra verdadera misión?, comparto un extracto del Bhagavad Gita comentado por el Acharya Vinoba, el cual arroja más luz sobre el tema: "Nuestro Dharma nace en el mundo, junto con nosotros. La sola idea de ir a buscarlo, es de por sí, extraña. Cuando un hombre nace, su SVADHARMA (propio drama) nace con él. Como un niño no precisa ir a buscar a su madre, así tampoco precisamos ir en pos de nuestro SVADHARMA. Es nuestro desde el comienzo. Siempre que debamos ir en búsqueda de nuestro SVADHARMA, estemos seguros que allí habrá alguna clase de ADHARMA (aquello que es opuesto al Drama, una forma errónea de actuar), o PARADHARMA (el Dharma de los otros, el cual no nos es propio), estemos seguros de que alguna acción errada o que pertenece a otros, estamos realizando". Hay algo muy especial que cada uno de nosotros vino a realizar a la Tierra y es nuestra mayor responsabilidad encontrarlo y desarrollarlo. Cuando utilizo la palabra especial, no me refiero a que sea algo particularmente importante o destacado para el medio, sino simplemente esa tarea que nos corresponde por naturaleza. El sol cumple con su dharma "al salir todos los días por el horizonte", la abeja haciendo su miel, los árboles dando sus frutos, etc. "Los ojos horizontales, la nariz vertical", dicen los maestros zen. Así como cada cosa tiene su lugar, a nosotros nos sucede lo mismo y conviene darnos por enterados. La abeja no puede dar frutos y el árbol no puede hacer miel. ¿Por qué entonces, tantos humanos viven alejados de su vocación? ¿Será que interpretaron mal el sanscrito y en vez de encontrar su Dharma lo que buscan es vivir en medio del Drama?

Mi intención es que la lectura de lo que sigue a continuación, pueda ayudarnos a reflexionar sobre el tema, dado que lo considero de gran importancia, a la hora de hablar de llevar una vida digna y disfrutable. Luego de reflexionar profundamente, ojalá estemos siempre bien dispuestos y con el suficiente valor para poder realizar los cambios pertinentes que entendamos son necesarios realizar para reajustar el rumbo de nuestra vida. Ojalá nos queramos lo suficiente para darnos cuenta de que merecemos ser felices aquí y ahora, para lo cual es fundamental que podamos ser sumamente generosos con nosotros mismos. Si vivimos haciendo algo que no tenemos mas ganas de hacer, algo con lo cual no nos identificamos corazón adentro, estaremos cabizbajos y meditabundos y eso será lo que contagiaremos a los que nos rodean, y esa será también nuestra cosecha. Ya hay a nuestro alrededor, demasiado campo sembrado de hastío. Aportemos algo diferente.
Narendra( Namaskar) www.geocities.com/narendrayoga
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