lunes, 16 de mayo de 2011

Las Quejas Mentales ...


Las quejas mentales son un aspecto de como el ego se opone al momento presente, de cómo el ego se nutre, es el ego contra la vida.

Hay muchos egos que están en un estado casi constante de quejas mentales. Algunas veces lo piensan y otras sale de la boca. Se quejan de personas, situaciones, tiempo, del país, se quejan de todo. Si salen de vacaciones siempre encuentran algo de qué quejarse.

Esta es una de las formas a través de las que el ego se sostiene. Se siente más fuerte en esa oposición contra lo que ES. Oposición contra lo que ES, ya se ve que es algo demente, es una demencia,  oponerse contra ES. ES ya es, pero oponen lo que ES. O sea que el estado normal que significa “loco”, el estado normal del falso yo, es esa oposición contra la vida, del falso yo.

Cuando lo ponemos así, vemos lo loco que es. Oposición contra la vida. Yo contra la vida, dice el ego. Así percibe, así se percibe así mismo, yo contra el universo. Aquí estoy yo, y aquí (fuera) el resto del mundo. Y el resto del mundo me amenaza, pero  también lo necesito, o sea, estoy en conflicto. Necesito las cosas del mundo, pero al mismo tiempo es una amenaza. Y así vive el ego,  quiero más de eso, pero estoy contra eso, porque necesito llegar allí y obtener lo más.

Aceptar el momento, aceptar el aquí y el ahora, es convertir esto no inconsciente a un sí consciente, y aceptar la forma de este momento como es. Abandonamos la resistencia porque hemos reconocido que la resistencia contra la vida es demencia. Y ¿dónde está la vida?, aquí, siempre ahora, aquí. Una nueva relación con el ahora. Una nueva relación, una relación abierta y amistosa con la forma de este momento, sea lo que sea. Esta es la práctica espiritual más eficaz que hay, y la más simple. Continuo alineamiento con la forma del momento presente

Si es así, acepta lo que es, y si es necesario la acción se puede actuar, la base de la acción eficaz es estar alineado con la vida. Entonces cada  acción es mucho más eficaz que la acción que viene de la negatividad que va con el no.  Es demasiado simple para la mente, que quiere una práctica espiritual más complicada. La mente dice,  dame una práctica más complicada, la más especial y dime cuanto tiempo va a durar, cuantos años necesito para llegar. Ok, te doy esa práctica, está aquí, contiene 50 pasos, y cada paso es medio año, y llegarás dentro de 25 años a la meta, ¡ah! ¡Qué bien! Gracias. Ahora los próximos 25 años, puedo practicar cómo llegar al futuro. Esto le gusta al falso yo, le da algo de comer, le da tiempo. Porque el yo dice dame  tiempo para llegar.

Y aquí  esta práctica no requiere tiempo. Acepta este momento como si lo hubieses elegido. Esta práctica no requiere tiempo. No necesito un día, un año, o dos minutos para esta práctica, solamente este momento. Acepta cada momento (lo llamamos cada momento, pero siempre es el mismo momento que tiene formas diferentes) acepta cada momento como si lo hubiésemos elegido. El universo, la totalidad del universo ha producido la forma de este momento, no puede ser otra cosa, porque ES. No se puede discutir con ES. Es una locura discutir con ES. Lo que ES, ya ES. No es posible discusión. Cada discusión es demencia.

La naturaleza no tiene discusión con ES. El árbol, la flor, el animal, viven todavía en esa alineación, pero inconsciente. Nosotros hemos perdido la alineación con la vida, y ahora la estamos  encontrando  otra vez y va a ser mucho más profunda que antes, cuando era nuestro estado normal en el llamado paraíso de  la mitología. Y si aceptamos la forma, y la práctica es cada  momento solamente, solamente este momento, aceptamos el momento,  entonces interiormente se abre el espacio. Nosotros entonces somos espacio para lo que sucede, somos espacio para cada situación, somos el espacio para cada sufrimiento. Y muy de repente vemos que si nosotros llevamos esa dimensión a este mundo, esta dimensión del espacio, que no juzga, que permite la forma del momento sea como ES. Si no juzgamos lo que ES, entonces, esta ausencia de juicio es también la ausencia de pensamientos que imponemos sobre el mundo.
Eckart Tolle
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