martes, 1 de marzo de 2011

¡ Oh Dios !



¡ Oh Dios !
Cuando presto atención a la voz de los animales,
al rumor de los árboles,
al murmullo de las aguas,
al bello gorgojeo de los pájaros,
al zumbido del viento o al estruendo del trueno,
siento en ellos un testimonio de tu unidad;
siento que eres el supremo poder,
la omniscencia, la suprema sabiduría,
la suprema justicia.
¡ Oh Dios !
Te reconozco en las pruebas
por las que estoy pasando.
Permite,¡ oh Dios !,
que tu satisfacción sea mi satisfacción.
Que yo sea tu alegría, esa alegría
que un Padre siente por un hijo.
Y que yo me acuerde de Ti
con tranquilidad y determinación
incluso cuando sea dificil decir que
TE AMO.


Dhul-Nun.
( Maestro sufí )
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