sábado, 25 de septiembre de 2010

Converción

Te propusiste dejar de mirar hacia afuera,
girar a tu interior y cuando lo hiciste,
descubriste que no hay afuera ni adentro,
sólo Es.
Te propusiste buscar la verdad
y cuando lo intentaste descubriste
que no hay búsqueda ni verdad,
sólo Encuentro.
Te propusiste conocerte a tí misma/o
y cuando comenzaste a hacerlo
descubriste que no hay un tí mismo,
sólo Presencia.
La conversión retira el piso de tus apoyos,
el cielo de tus ilusiones y anhelos,
sólo te deja en el silencio de Lo que Es.
Estás en lo mismo,
pero no es lo mismo;
lo cotidiano, lo de
cada día y cada vez,
se abren sin condiciones
al juego de la vida.

...ahora sí, adios...
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