jueves, 10 de junio de 2010

Uno en todas las Cosas

Una persona superior cuida del bienestar de todas las cosas. 

-Lo hace aceptando la responsabilidad de la energía que manifiesta, tanto activamente 
como en el reino sutil. 

-Cuando mira un árbol, no ve un fenómeno aislado, sino raíces, tronco, agua, tierra y 
sol: cada fenómeno relacionado con los demás, y el árbol, surgiendo de este estado 
de relación. 

-Mirándose a sí mismo, ve la misma cosa. Árboles, animales, humanos o pájaros: 
insectos, flores y pájaros: 

-Estas son imágenes activas de las energías sutiles que fluyen desde las estrellas a 
través del universo. Encontrándose y combinándose entre sí y con los elementos de 
la tierra, hacen surgir todas las cosas vivas. 

-La persona superior comprende esto y entiende que sus propias energías desempeñan 
un papel en ello. 

-Comprendiendo estas cosas, respeta a la tierra como a su madre, al cielo como a su 
padre, y a todas las cosas vivas como a sus hermanos y hermanas. 

-Cuidándolos, sabe que se cuida a sí mismo. Dándoles a ellos, sabe que se da a sí 
mismo. En paz con ellos, está siempre en paz consigo mismo. 

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-¿Por qué correr en pos de la verdad? 

-Esta vibra en cada cosa y en cada no cosa, desde la punta de tu nariz. 

-¿Puedes estar en calma y ver la verdad en la montaña?, ¿en el pino?, ¿en ti mismo? 

-No creas que la descubrirás acumulando más conocimiento. 

-El conocimiento crea duda, la duda te hace tener hambre de más conocimiento. 

-No te puedes saciar comiendo de este modo. La persona sabia se alimenta de algo 
más sutil: Se alimenta de la comprensión de que lo que tiene nombre nació de lo que 
no tiene nombre, de que todo ser fluye del no ser, de que el mundo que se puede 
describir emana de una fuente indescriptible. 

-Encuentra esta verdad sutil dentro de su propio ser y llega a estar completamente 
satisfecho. Así pues, ¿quién puede permanecer tranquilo y contemplar el ajedrez del 
mundo? 
Hua Hu Ching
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