jueves, 3 de diciembre de 2009

Eso



Si no te identificas, los pensamientos no pueden perturbarte.

Siendo Nadie eres la Verdad misma.

En el teatro de la existencia desempeñas todos los roles: madre, hija, padre, hijo...
Pero, has olvidado algo... ¿quién es el actor?

Por el momento no fijes nada de lo que aquí digo.
No te tatúes mis palabras.

Permanece abierto y quieto, alerta y reconocerás y sentirás el trabajo de la Gracia cómo se despliega tanto dentro como fuera en forma de amor y armonía a tu servicio.

Unicamente a través del saber, de la intuición del “Soy” puede el Absoluto tener el sabor o la experiencia del autoconocimiento, de la existencia, de la multiplicidad.

“Soy” es a la vez la puerta que conduce hacia fuera, a la manifestación y la conduce hacia dentro, a la conciencia infinita.

Moonji

Reconocete

No te preocupes ni del cuerpo ni de los seres de este mundo.
Reconócete antes que nada como la consciencia imperturbable en la cual todo aparece.
De esta forma verás como todo lo demás se soluciona espontáneamente, todo se cuidará por sí solo.

Antes que nada establécete en la comprensión de quien eres realmente, reconociendo lo que no eres. Tu mundo una proyección de la mente, se volverá cada vez más hermoso, luminoso, ligero y sereno, ya que el mundo no es otra cosa que el reflejo de tu estado interior.
Lo primero que debes saber es que ya eres libre. Este es el poder y la invitación de la indagación: nos revela nuestra libertad inherente como Seres. A partir de ahí, la práctica sólo nos ayuda a apartar la tendencia a dudar de ello...

Moonji

¿Qué es el ego? Indaga



¿Qué es el ego? Indague. El cuerpo es insenciente y no puede decir «yo». El Sí mismo es consciencia pura y no-dual. No puede decir «yo». Nadie dice «yo» en el sueño profundo. ¿Qué es el ego entonces? Es algo intermedio entre el cuerpo inerte y el Sí mismo. No tiene ningún locus standi [ningún lugar de morada]. Si es buscado se desvanece como un fantasma. Por la noche un hombre puede imaginar que hay un fantasma cerca de él debido al juego de las sombras. Si mira más de cerca descubre que el fantasma no está realmente allí, y que lo que imaginaba que era un fantasma era meramente un árbol o un poste. Si no mira más de cerca el fantasma puede aterrorizarle. Todo lo que se requiere es mirar de cerca y el fantasma se desvanece. El fantasma nunca estuvo allí. Así ocurre también con el ego. Es un lazo intangible entre el cuerpo y la consciencia pura. No es real. Mientras uno no lo mira de cerca, continúa dando problemas. Pero cuando uno lo busca, se encuentra que no existe.

Sri Bhagavan Ramana Maharshi

http://blogvict.blogspot.com

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Dejar Ir... las etapas


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, O cerrando puertas, O cerrando capítulos.
Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?
Puede pasarse mucho tiempo de su presente “revolcándose” en los porqués,en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja,
hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran,posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo
que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días,
hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo ‘llegó’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero … cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!
PAULO COELHO

¿ Quíen es este Yo ?



El objeto visto está claramente separado del sujeto que mira.
Ésta es una verdad aceptada universalmente. ¿Quién es este yo que ve?

Todas las cosas que tienen forma son reconocidas y vistas por el órgano sensorial llamado ojo. El ojo ve al cuerpo físico, a otros individuos, aun a los insectos, gusanos y cosas; puede ver todo aquello que está dentro de su alcance.
El cuerpo es también una "cosa" que el ojo puede ver junto a todo lo restante. Así, ¿cómo podemos concluir que el cuerpo es el yo?
Entonces, ¿quién es realmente este yo?

El fuego quema y también alumbra. Quema las cosas por el calor que produce y las ilumina por la luz que irradia. El fuego es algo diferente de las cosas sobre las que actúa.
Y bien, ¿quién es el que sabe esta verdad, la verdad de que "el fuego" y "las cosas que quema" son diferentes? Es el Alma. Cuando arde un leño, el fuego está presente y activo en todo él. De manera similar, el Alma llena todo el cuerpo y le permite realizar actividades, moverse y mover sus miembros.




La Senda de la Verdad -Sathya Sai Vahini-
Sri Sathya Sai Baba

Cristo: La Realidad de tu Divina Presencia

No te apegues a ninguna palabra. Puedes sustituir "Cristo" por "presencia" si esa palabra te parece más significativa. Cristo es tu esencia divina o Yo Superior, como a veces se le llama en Oriente. La única diferencia entre Cristo y la presencia es que Cristo hace referencia a la divinidad que mora internamente, independientemente de que seas consciente de ella o no, mientras que presencia significa divinidad despierta o esecia divina.

Muchos malentendidos y falsas creencias respecto a Cristo se aclararán si te das cuenta de que en él no hay pasado ni futuro. Decir que Cristo fue o será es emplear términos que se contradicen entre sí. Jesús fue. Era un hombre que vivió hace dos mil años y expresó la divina presencia, su verdadera naturaleza. Y por eso dijo: "Antes de que Abraham fuera, Yo soy". No dijo: "Yo ya existía antes de que Abraham naciera". Eso hubiera indicado que aún estaba en la dimensión donde la identidad está determinada por el tiempo y la forma. Las palabras Yo soy empleadas en una frase que empieza en pasado indica un cambio radical, una discontinuidad en la dimensión temporal. Es como un koan Zen de gran profundidad. Jesús trató de expresar directamente -sin intervención del pensamiento discursivo- el significado de la presencia, de la autorrealización. Había ido más allá de las dimensiones de conciencia gobernadas por el tiempo, entrando en el reino de lo intermporal. La dimensión eterna había entrado en el mundo. Eternidad no significa tiempo inacabable, sino no-tiempo. Así, el hombre Jesús se convirtió en el Cristo, un vehículo de la conciencia pura. ¿Y cuál es la definición que Dios da de Sí Mismo en la Biblia? ¿Dijo Dios: "siempre he sido y siempre seré"? Por supuesto que no. Eso hubiera dado realidad al pasado y al futuro. Dios dijo: "YO SOY EL QUE SOY". Aquí no está implicado el tiempo; sólo la presencia.

La "segunda venida" de Cristo es una transformación de la conciencia humana, un cambio del tiempo a la presencia, del pensamietno a la pura conciencia, no la llegada de un hombre o de una mujer. Si "Cristo" regresase mañana y se manifestase en el mundo, qué otra cosa podría decirte aparte de: "Yo soy la Verdad. Yo soy la divina presencia. Yo soy la vida eterna. Yo estoy dentro de vosotros. Yo soy aquí. Yo soy ahora".


"El Poder del Ahora"
Eckhart Tolle

martes, 1 de diciembre de 2009

El Mensaje de la no Dualidad

EXTRACTO DEL LIBRO DE JEFF FOSTER "MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR. EL FINAL DE LA BÚSQUEDA ESPIRITUAL".

El mensaje de la no dualidad es muy sencillo: no existe nada separado. En esta aparente separación se asienta todo lo que el individuo hace. De hecho, el individuo no es más que esa separación aparente. Ella es la que impulsa la búsqueda espiritual, la búsqueda de la disolución del ego y toda búsqueda mundana.

Éste es un mensaje que la mente que busca (es decir, "tú", el individuo) jamás podrá entender, porque implica su disolución es decir, su muerte.

Pero por más que este mensaje sea la muerte, también es la vida. La vida siempre se despliega aquí y ahora, pero la mente, que no es sino una negación de la vida, no puede aceptarlo. Y como la mente no puede apresar la totalidad, crea un pequeño reducto de conocimientos, valores y significados. Pero por más bien que esté, el intelecto jamás podrá entender la inmensidad de la vida, porque la vida -es decir, esto- es previa al intelecto y emerge de esa totalidad.

Todos los problemas del individuo que se despliegan en este instante son meros pensamientos, y puesto que los pensamientos siempre aparecen en el despliegue de la vida, el pensamiento ya es impersonal y ya está liberado, porque la conciencia trasciende intrínsecamente todo lo que aparece en ella.

Pero todo esto es demasiado rebuscado, demasiado intelectual. La realidad es muy sencilla, muy evidente y muy presente. Los pensamientos que ahora emergen no son "mis" pensamientos, sólo son pensamientos; no son "mis" problemas, sólo son problemas, y ésta no es "mi" vida, sólo es la vida.

La vida se despliega y yo estoy simultáneamente inmerso y ausente de ella. Y ésta no es una contradicción, porque estar completamente inmerso es también estar completamente ausente

Completamente inmerso y completamente ausente, pero fuera todavía se escucha el ruido del tráfico, el clic del termostato conectándose y desconectándose de vez en cuando, el sonido de la respiración y el golpeteo de la lluvia en la ventana. Todavía hay cansancio corporal y sensaciones en este instante, en éste y también en éste...

Y así, por más ausente que esté, la vida nunca deja de desplegarse.

Aunque yo no esté en ninguna parte, la vida jamás se detiene, ni ahora ni nunca.

Jeff Foster (Más allá del despertar)

El testigo



Cuando comenzamos el viaje hacia el interior de la conciencia, confiábamos en que, tras desidentificarnos de todos los objetos observados, encontraríamos, en el fondo, el núcleo más íntimo del yo separado, pero, en realidad, al llegar a ese final del trayecto, el ego desaparece por completo, y en su lugar sólo queda un puro centro de percepción consciente, desimplicado de todo el mundo percibido. Es, como decimos, el testigo transpersonal, libre y sin forma, el espectador desapegado siempre presente, que no busca ni rechaza nada, que todo lo acoge ecuánimemente, que permanece inmutable ante los cambios y las agitaciones del universo fenoménico. Este testigo no es, sin embargo, nuestra realidad definitiva, sino tan sólo el último reducto de independencia de la sensación de identidad separada. Desde esa posición, uno todavía se siente como un centro experimentador diferenciado de la realidad experimentada y, por tanto, esta perspectiva sigue siendo tan ilusoria y provisional como todas las anteriores.

Mientras creamos ser un sujeto conocedor ajeno a los objetos conocidos, nos seguiremos moviendo en el mundo de la dualidad, pero aunque el testigo desimplicado no es una excepción, ciertamente se encuentra en una posición privilegiada, en el mismo umbral de la realidad no dual. El testigo puede ser interpretado, pues, simultánemante, como el nivel más elevado del desarrollo individual, o como el último obstáculo que nos impide descubrir nuestra verdadera naturaleza. El espectador transpersonal constituye, en definitiva, el puente o nexo entre lo finito y lo infinito, entre lo temporal y lo eterno, entre lo fenoménico y el Sí mismo real.

José Díez Faixat

Siendo nada, soy todo
(Un enfoque no dualista sobre la identidad)

Manifestación



LA CONSCIENCIA ES TODO LO QUE HAY.

La Consciencia es todo lo que hay. Ésa es la Fuente de la cual ha surgido toda la manifestación. El funcionamiento de la manifestación es la vida tal como la conocemos, y dentro del funcionamiento de la manifestación nada sucede porque sea la voluntad del individuo. Nada puede suceder, a menos que sea la voluntad de Dios, y con Dios me refiero a la Fuente.

Así que, para comenzar, todo lo que hay es la Fuente. Llámalo Consciencia, llámalo el "Yo" [con mayúscula], como decía Ramana Maharshi, llámalo como quieras, pero entiende que a lo que se hace referencia es a la Fuente Una: el Uno-sin-segundo. Todo lo que hay es la Fuente de la cual ha surgido esta manifestación, que es la totalidad de loa objetos. El ser humano es una especie de objeto con el dudoso don adicional del sentido personal de ser el hacedor, que es el ego. Repito, el ser humano no es más que un objeto, una especie de objeto junto con todos los demás objetos que conforman la totalidad de los objetos dentro de la manifestación.

En el funcionamiento de la manifestación hallamos el segundo concepto básico: nadie, ninguna "persona" hacenada. Nada sucede, a menos que sea la voluntad de la Fuente, la voluntad de Dios. Esto significa que el ego es una ilusión. El sentido de autoría personal, el sentido personal de ser el hacedor, es una ilusión. Ésta es la comprensión última.

La comprensión última es que el ego no existe como algo bien diferenciado de la Fuente y que se vuelve uno con Ésta. Mientras digas "yo soy Eso", el "yo" personal es algo separado de la Fuente, y lo que estoy diciendo es que no existe un "yo" personal. El ego no se vuelve uno con la Fuente. El ego desaparece dentro de la Fuente cuando hay una aceptación total e incondicional de que nunca hubo un ego.

RAMESH S. BALSEKAR (¡A quién le importa!)

lunes, 30 de noviembre de 2009

Reflexiones sobre la Vida y la Muerte

El Día 26 de noviembre pasado mi padre "desencarno"... (falleció).
Tenia 83 años, sufría una deficiencia cardíaca y otros males producto de la vejez y el deterioro
físico que puso fin a su paso por este mundo .
El diagnostico medico fue muerte natural lo que se conoce como muerte súbita, fue en su casa con la salida del sol ... se fue en su cama durmiendo.
En el mes de agosto había sido internado , su estado ya en ese momento era delicado, pasamos en el hospital prácticamente un mes, 15 días de los cuales fueron en el cti .
Lo que quiero compartir con uds es algunas experiencias que tubo una vez que lo pasaron a sala,
lo que paso a contarles es textualmente lo que me comento una tarde después de la comida.
Antes decirle que hasta después de salir de cuidados intensivos no se le había suministrado fármaco alguno puesto que la idea era devolverle el ritmo cardiaco normal , cuando entro era muy bajo lo que se intentaba era desintoxicar lo de un medicamento mal administrado que motivo una descompensación total de su organismo.
Esa tarde me dijo que en ocasiones veía luces diafanas saliendo por detrás de la cama ,como rayos de luz, en otros momentos veía personas sentadas al pie de la cama, pero que estas no eran obviamente personal del hospital o enfermos que compartían su sala.
En una ocasión les pregunto a uno de ellos quienes eran ,? lo que se le contesto fue que pocos percibían su presencia pero que ellos estaban ahí, una mañana estaba mi madre con él , salio un momento lo que yo quede haciendo /le compania y me dijo "Agu " ves a esa persona que esta detrás tuyo sentado en la cama de enfrente lo que mire inmediatamente y no vi a nadie; le dije donde? allí me contesto y me señalaba el lugar, me pidió levantarse para ver xr el porque me dijo muy enojado no bayas a pensar que estoy loco o delirando. en ese momento mi mamá volvía lo que la conversación quedo para otro momento. Esta claro que que cuando lo visito el medico de guardia le pregunte sobre la posibilidad de que estas situaciones fueran comunes en pacientes con des compensaciones como la de el y me contesto que si existe una posibilidad y se les atribuye a personas con convalecencias largas y se les conoce como percepciones alteradas de la realidad, situaciones que se pueden dar en cualquier momento . Mi pregunta al "doc" obedece a que la respuesta que se medio era de esperarse de un profesional de la salud, pero ... pero esa no fue su única experiencia;... una mañana le pregunte como habia pasado la noche lo que me dijo que a eso de las 3 de la madrugada se desperto porque sintio voces lo cual me dijo me sente en la cama! y la sala era la del hospital pero no era la misma .? le dije papá explícate mejor no entiendo? me dijo estar en un lugar como en un jardin zen , que la tonalidad del lugar era de un color rojizo donde había personas en una actitud de espera pero sin alterarse para nada por el paso del tiempo como en un lugar a temporal donde estaban disfrutando del momento y decían ya va a llegar nuestro momento mientras tanto estamos disfrutando de este magnifico lugar. Me recalco que la tonalidad era de un color rojizo y amarillo con pocas edificaciones pero muy natural , agreste lleno de luces "diáfanas ", con fuentes lagos y personas que hacían sentir bien a lo que llegaban a ese lugar.
Los que hemos leído al doctor Raymond Moody o la la doctora Kubler- Ross sabemos que estas experiencias antes de la muerte con personas que estuvieron en el "umbral " son quisas la unica evidencia de la existencia de otra vida de como dice la doctora Kubler- Ross "la muerte un amanecer". Es por eso que me parece tan valido la experiencia que me comento "papá" en su momento, porque no era una persona religiosa , no era un hombre de fe si creía en un ser superior pero la experiencia que compartió conmigo afecto profundamente su existencia, sobre todo sus ideas sobre la muerte y la relación de ésta con la vida. Hoy cuando pasaron algunos días y nos estamos acostumbrando a su ausencia mi reflexión final esta tomada del epilogo final del libro de Raymond Moody "vida después de la vida"
Existe la posibilidad de que muchas personas puedan llegar a aceptar intelectualmente, incluso sin pruebas tajantes, que hay otra dimensión de la existencia a la cual pasa el alma después de la muerte física.
Recuerdese que cuando desafiamos a una persona que a tenido una experiencia de esta clase a que demuestre que existe una vida después de la muerte lo que se trasluce es nuestra propia
angustia ante la posibilidad de que la muerte sea el final de todo.
La mayor parte de las personas que han tenido experiencias de casi muerte no parecen tener interez en demostrárselo a otras `personas , " los que las han tenido , saben... los que no deberían esperar ."
Afamelan.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Propósito externo-propósito interno



“Nuestro propósito interno es el despertar. Es así de sencillo, es un propósito que compartimos con todos los demás seres humanos de este planeta, porque es el propósito de la humanidad. Nuestro propósito interno es parte esencial del propósito del todo, del universo y de su inteligencia. Nuestro propósito externo puede variar con el tiempo y es muy diferente según la persona. La base para poder cumplir con nuestro propósito externo está en encontrar el propósito interno y vivir en consonancia con él. Es la base del éxito verdadero.”

Eckart Tolle

Si no disfrutas con lo que haces, acéptalo y si no, deja de hacerlo.

“Cuando no puedas disfrutar haciendo una cosa, al menos puedes aceptar que eso es lo que tienes que hacer. La aceptación significa decirte:

Por ahora, esto es lo que esta situación, en este momento, exige que yo haga, y lo haré de buena gana.

Si no puedes disfrutar ni aceptar lo que haces, deja de hacerlo. De lo contrario, no estás asumiendo la responsabilidad de la única cosa de la que puedes ser realmente responsable, que además es la única cosa que de verdad importa: tu estado de conciencia.

Y si no asumes la responsabilidad de tu estado de conciencia,

no estás asumiendo la responsabilidad de tu vida.”

Eckhart Tolle

El presente y la presencia

“El tiempo es la dimensión horizontal de la vida, la capa superficial de la realidad. Pero también existe la dimensión vertical de la profundidad, a la que solo puedes acceder por le portal del momento presente.
La conciencia es el poder que está oculto en el momento presente. Por eso también podemos llamarla Presencia.”

Eckhart Tolle

"Atma" (Alma)



Quién eres tú? El Atma. ¿De dónde viniste? Desde el Atma. ¿Hacia dónde vas? Hacia el Atma. ¿Por cuánto tiempo estarás aquí? Mientras esté ocupado en asuntos sensoriales. ¿En dónde estás? En el mundo irreal y en permanente cambio. ¿En qué forma? Como Anatma (lo que no es Atma). ¿A qué te dedicas? A tareas que se diluyen. Entonces, ¿qué debieras hacer en adelante? Renunciar a ellas y esforzarme por fundirme en el Atma.

Sathya Sai Baba

Espiritualidad



La gente imagina que espiritualidad significa meditar en Dios, bañarse en aguas sagradas y visitar satuarios, mas este no es su correcto sentido. Espiritualidad significa destruir la naturaleza animal en el hombre y despertarle a su conciencia divina. La espiritualidad implica reconocer que las múltiples capacidades de uno emanan del Espíritu y no de la mente, y luego utilizarlas para adquirir fortaleza espiritual. Significa reconocer que todos los poderes provienen de lo Divino.

Sathya Sai Baba

martes, 24 de noviembre de 2009

Espiritualidad y religión



¿Cuál es la función de las religiones establecidas en el surgimiento de la nueva conciencia? Muchas personas son ya conscientes de la diferencia entre espiritualidad y religión. Se dan cuenta de que tener un sistema de creencias —un conjunto de ideas que uno considera la verdad absoluta— no vuelve espiritual a nadie, sea cual sea la naturaleza de dichas creencias. De hecho, cuanto mayor peso tienen nuestras ideas (o creencias) en nuestra identidad, más nos aislamos de la dimensión espiritual que hay en nuestro interior. Mucha gente «religiosa» está atascada en este nivel. Equiparan verdad con pensamiento y, como están completamente identificados con el pensamiento (con su mente), aseguran estar en posesión exclusiva de la verdad, en un intento inconsciente de proteger su identidad. No se dan cuenta de las limitaciones del pensamiento. Si tú no crees (piensas) exactamente como ellos, a sus ojos estás equivocado, y en un pasado no muy lejano se habrían sentido justificados para matarte por ello. Y algunos todavía lo hacen ahora. La nueva espiritualidad, la transformación de la conciencia, está surgiendo en gran medida fuera de las estructuras de las religiones institucionalizadas existentes. Siempre hubo áreas aisladas de espiritualidad, incluso en las religiones dominadas por la mente, aunque las jerarquías institucionalizadas se sentían amenazadas por ellas y muchas veces intentaron suprimirlas. La espiritualidad a gran escala fuera de las estructuras religiosas es un fenómeno totalmente nuevo. En el pasado, esto habría sido inconcebible, sobre todo en Occidente, la cultura más dominada por la mente, donde la Iglesia cristiana tenía prácticamente la exclusiva de la espiritualidad. Era imposible dar una charla espiritual, o escribir un libro espiritual, a menos que se contara con la aprobación de la Iglesia; y a quien no contaba con ella lo silenciaban rápidamente. Pero ahora, incluso dentro de ciertas iglesias y religiones, hay señales de cambio. Es reconfortante, y hay que agradecer hasta las mínimas señales de apertura, como la del papa Juan Pablo II al visitar una mezquita y una sinagoga. En parte como consecuencia de las enseñanzas espirituales que han surgido fuera de las religiones establecidas, pero también debido al influjo de las antiguas enseñanzas orientales, un número cada vez mayor de seguidores de las religiones tradicionales ha conseguido librarse de la identificación con la forma, el dogma y los rígidos sistemas de creencias, y ha descubierto la profundidad original oculta en su propia tradición espiritual y, al mismo tiempo, la profundidad que hay dentro de ellos mismos. Se han dado cuenta de que ser «espiritual» no tiene nada que ver con lo que cree, y que todo es cuestión de tu estado de conciencia. Esto, a su vez, determina cómo actúas en el mundo e interactúas con otros. Los que son incapaces de mirar más allá de la forma quedan aún más atrincherados en sus creencias, es decir, en su mente. En esta época no solo estamos presenciando un flujo de conciencia sin precedentes, sino también un atrincheramiento e intensificación del ego. Algunas instituciones religiosas se abrirán a la nueva conciencia; otras endurecerán sus posturas doctrinales y pasarán a formar parte de todas esas otras estructuras artificiales con las que el ego colectivo se defiende y «contraataca». Algunas iglesias, sectas, cultos o movimientos religiosos son básicamente entidades colectivas del ego, tan rígidamente identificadas con sus posiciones mentales como los seguidores de cualquier ideología política que esté cerrada a toda interpretación alternativa de la realidad. Pero el ego está destinado a disolverse, y todas sus estructuras anquilosadas, ya sean instituciones religiosas o de otro tipo, corporaciones o gobiernos, se desintegrarán desde dentro, por muy firmemente establecidas que parezcan estar. Las estructuras más rígidas, las más impenetrables al cambio, se hundirán las pri- meras. Esto ha sucedido ya con el comunismo soviético. Qué firmemente establecido parecía, qué sólido y monolítico, y sin embargo, en unos pocos años, se desintegró desde dentro. Nadie lo había previsto. A todos los cogió por sorpresa. Todavía nos aguardan muchas más sorpresas.
un segmento del libro "Un Nuevo Mundo, Ahora"
Eckart Tolle.

La libertad del pensamiento

La libertad comienza cuando te das cuenta
de que no eres el <pensador>.
En el momento en que empiezas a observar al pensador,
se activa el nivel de conciencia superior.
Entonces te das cuenta de que hay un vasto reino
de inteligencia mas allá del pesamiento...
y de que el pensamiento
sólo es una pequeña parte de esa inteligencia.
Tambíen te das cuenta de que todas las cosas
verdaderamente importantes
- la belleza el amor, la creatividad,
la alegria, la paz interna-
surgen más allá de la mente.
Empiezas a despertar.

Eckart Tolle Tolle.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Es inútil el lamento ante el sufrimiento


En tiempos de Buda, una mujer del lugar perdió a su único hijo. Desesperada y no estando dispuesta a aceptar su muerte, quiso volverlo a la vida por cualquier medio.

Después de buscar infructuosamente a alguien capaz de resucitar a su hijo, le dijeron que Buda tendría la medicina para lograrlo.

El Buda le dijo que conocía el remedio, pero para prepararlo necesitaba algunos ingredientes. Debería conseguir un puñado de semillas de mostaza que procedieran de un hogar donde nunca hubieran padecido la pérdida de un ser querido.

La mujer, esperanzada comenzó a recorrer casa por casa buscando las semillas, pero cuando preguntaba si alguna vez había muerto alguien allí, encontraba que en todas partes había fallecido alguno, y por más viviendas que visitó, ninguna se había librado del sufrimiento de la muerte de un familiar.

Al darse cuenta que su mismo dolor era experimentado en algún momento por todos, permitió que enterraran a su hijo y luego fue a ver a Buda.

Con gran compasión, Buda le enseñó que nadie se libera del sufrimiento y de la pérdida; y que ella no era la excepción. La ley de la muerte es que los seres vivos no son permanentes.

Esas palabras no eliminaron su sufrimiento pero disminuyó el dolor de luchar contra lo inevitable.

Los seres humanos tienen muchas estrategias para evitar el sufrimiento, ya sea usando sustancias químicas o drogas, o con mecanismos de defensa casi siempre inconscientes, o bien negándose a reconocer que tienen un problema, o sumergiéndose en distracciones o diversiones, y hasta proyectando inconscientemente su propia frustración en los demás.

Todos estos mecanismos son paliativos transitorios que no liberan del sufrimiento para siempre, porque tarde o temprano vuelve a surgir con más fuerza.

El sufrimiento que no podemos evitar es mejor reconocerlo y aceptarlo. No pensar puede aliviarnos temporariamente pero enfrentar el dolor nos liberará del temor y nos hará sentir libres.

Las convicciones desempeñan un papel importante si consideramos al sufrimiento como parte de la vida, porque percibir la vida como un todo cambia la actitud que se asuma ante el sufrimiento; y si adoptáramos una actitud de mayor tolerancia al sufrimiento serviría para no sentirnos infelices, descontentos o insatisfechos.

El sufrimiento es la naturaleza fundamental de la existencia no iluminada, porque si en ese momento se puede contemplar la situación desde otro ángulo, se puede llegar a vivir como algo bastante natural.

Las causas profundas del sufrimiento son la ignorancia, el deseo y el odio. La ignorancia es la falsa percepción de la verdadera naturaleza de la realidad, el deseo es la causa del sufrimiento y el odio es la proyección del dolor.

Si creemos que el sufrimiento es algo antinatural que no deberíamos experimentar, enseguida buscaremos a un culpable porque nos sentiremos una víctima.

Le echaríamos la culpa al gobierno, al sistema educativo, a nuestros padres abusivos, a una familia anormal, a la pareja, a unos genes defectuosos; y esa actitud puede servir solamente para perpetuar el sufrimiento que se transforma en sentimientos de cólera, frustración y resentimiento.

Y la venganza es un círculo vicioso porque se transforma en una cadena de venganza que a veces se llega a transmitir de una generación a otra.

Volver una y otra vez sobre los recuerdos dolorosos puede magnificarlos y es la mejor manera de alimentarlos y acrecentarlos.

Si consideramos el sufrimiento injusto estamos agregando un elemento más a la inquietud mental.

Si sabemos mirar, los grandes sufrimientos pueden dar como resultado cambios en la vida que nos proporcionan la posibilidad de enfrentar nuevos desafíos.

filosofia.laguia2000.com/.../el-sufrimiento

La Función del Sufrimiento




El camino más corto para superar el sufrimiento es comprender su sentido y su función.
Más allá del sentido espiritual, el sufrimiento tiene una función moral y realiza una profunda purificación en nosotros.

La causa del sufrimiento del ser humano se encuentra en él mismo, y en principio deriva de su resistencia a transformarse. Por otro lado, hace milenios Buda reveló que el sufrimiento es producto del deseo.


Nosotros lo generamos al querer cosas, al involucrarnos emocional y mentalmente con algo o con alguien, y al realizar experiencias sin un motivo noble y universal. Las personas, por estar muy centradas en sí mismas, poco se interesan por la evolución del universo en que se encuentran. El sufrimiento proviene de ese desinterés y de ignorar que todo es estimulado por la única vida. Sin embargo, podemos cambiar esa situación si canalizamos nuestros deseos hacia objetivos cada vez más amplios y elevados.

Si el sufrimiento es de naturaleza moral construye y fortalece el carácter, nos impulsa a que dejemos de ser ambiguos y tibios en nuestros sentimientos. Todos los que ya han formado el carácter lo hicieron viviendo diferentes graduaciones de ese tipo de sufrimiento, pues durante las pruebas que nos presenta tenemos posibilidad de hacer opciones importantes para el camino espiritual.

Si el sufrimiento es de naturaleza física casi siempre nos quiere mostrar, a través del propio cuerpo, lo que debemos cambiar en nuestra manera de ser. Este tipo de sufrimiento, como también los otros, es siempre proporcional a la capacidad que tenemos para soportarlo; y en algunos casos, agregamos lamentaciones y rechazo a las pruebas que nos presenta. Con estos agregados el sufrimiento se puede volver excesivamente pesado por eso algunas personas sucumben ante él.

Necesitamos considerar el sufrimiento como oportunidad de sanar viejos desequilibrios causados por nosotros mismos, y debemos abandonar la idea errónea de que él viene para castigarnos. En realidad, lo que el sufrimiento proporciona es purificación. Si lo aceptamos inteligentemente, permitimos que la energía de nuestro ser interior remueva lo que le impide expresarse. Esa actitud positiva puede fortalecerse cuando agradecemos lo que el sufrimiento realiza en nosotros, cuando reconocemos lo que la vida, con sabiduría, nos ofrece a través de él.


De la Serie Síntesis de Charlas de Trigueirinho
La Función del Sufrimiento.
Irdin Editora

El Arte de Vivir Meditación Vipassana

por S. N. Goenka.

Todos buscamos la paz y la armonía porque carecemos de ellas en nuestras vidas. De vez en cuando todos experimentamos agitación, irritación, falta de armonía, sufrimiento. Cuando esto sucede no lo guardamos para nosotros sino que lo distribuimos a los demás. Una persona desdichada impregna el ambiente que le rodea de agitación y quienes están cerca de ella también se alteran, se irritan. Ciertamente, ésta no es la manera más adecuada de vivir.

Tenemos que vivir en paz con nosotros mismos y en paz con los demás porque, en última instancia, los seres humanos somos seres sociales que vivimos dentro de una sociedad interrelacionada. Pero ¿cómo vivir en paz y armonía interior y mantenerlas para que los demás puedan también vivir en paz y armonía?

Para librarnos de nuestra agitación tenemos que conocer sus razones básicas, la causa del sufrimiento. Al investigar este problema, nos damos cuenta de que nos sentimos agitados en cuanto generamos negatividades o contaminaciones en la mente. La negatividad, la contaminación o la impureza mental no pueden coexistir con la paz y la armonía.

¿Cómo empezamos a generar negatividades? También aquí nos damos cuenta, al investigar, de que nos sentimos desdichados cuando estamos con alguien que se comporta de una manera que no nos gusta o cuando sucede algo que nos desagrada. Cuando ocurre algo que no deseamos surge tensión en nuestro interior y también surge cuando no ocurre o existen obstáculos para que se cumpla algo que deseamos. Con todo eso empezamos a atar nudos en nuestro interior. Y como durante toda la vida van a suceder cosas que no queremos y las deseadas puede que sucedan o puede que no sucedan, este proceso de reacción, de atar nudos –nudos gordianos, hace que toda la estructura física y mental esté tan tensa y tan llena de negatividades que la vida se vuelve miserable.

Una manera de resolver este problema sería arreglar las cosas para que en nuestra vida no ocurriera nada indeseado, para que todo sea tal y como deseamos. Para lograrlo, tendríamos que desarrollar en nosotros un poder extraordinario o bien conseguir que venga en nuestra ayuda alguien que lo posea. Pero tal cosa es imposible. No existe nadie en el mundo que pueda satisfacer todos sus deseos. No hay nadie cuya vida transcurra como quiere, sin que pase algo no deseado. Constantemente ocurren cosas que van en contra de nuestros deseos y anhelos. De ahí –la pregunta: ¿Cómo podemos dejar de reaccionar ciegamente cuando enfrentamos situaciones que no nos gustan? ¿Cómo podemos dejar de generar tensión y permanecer llenos de paz y armonía?

Tanto en la India como en otros países hubo personas santas y sabias que estudiaron este problema —el problema del sufrimiento humano— y encontraron una solución: cuando ocurre algo no deseado y empezamos a reaccionar con ira, miedo o negatividad, hay que dirigir lo antes posible la atención a cualquier otra cosa. Por ejemplo: levantarnos, tomar un vaso de agua y comenzar a beber; de esta manera la ira no se multiplicará sino que empezará a disminuir. O empezar a contar: uno, dos, tres, cuatro… O repetir una palabra, una frase o un mantra o quizás el nombre de un dios o una persona santa hacia la que sintamos devoción. Así desviamos la mente y hasta cierto punto, nos liberamos de la negatividad, de la ira.

Esta solución era útil, funcionaba y aún funciona; al practicarla, la mente se siente libre de agitación. No obstante, sólo funciona en el nivel de la mente consciente porque lo que de hecho hacemos al desviar la atención es empujar la negatividad a lo más profundo del inconsciente donde seguimos generándola y multiplicándola. Hay paz y armonía en la superficie, pero en las profundidades de la mente hay un volcán dormido de negatividad reprimida que tarde o temprano entrará en erupción con una gran explosión.

Hubo otros exploradores de la verdad interna que llegaron algo más allá en su búsqueda. Tras experimentar en su interior la realidad de la mente y la materia, se dieron cuenta de que desviar la atención es sólo huir del problema. Escapar no es una solución; hay que enfrentar el problema. Cuando surja una negatividad en la mente, obsérvala, hazle frente. Tan pronto como comiences a observar la contaminación mental, ésta empezará a perder fuerza y poco a poco se irá marchitando y podrá ser erradicada de raíz.

Es una buena solución que evita los dos extremos: la represión y dar rienda suelta. Enterrar la negatividad en el inconsciente no la erradicará y permitir que se manifieste con un acto físico o verbal dañino sólo creará más problemas. Pero si te limitas a observarla, la contaminación desaparecerá y estarás libre de esa contaminación.

Esto suena maravilloso, pero ¿se puede realmente practicar? ¿Resulta fácil para una persona común y corriente enfrentarse a las contaminaciones? Cuando surge la ira, nos toma tan de sorpresa que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Arrastrados por la ira cometemos actos físicos o mentales que nos dañan a nosotros mismos y a los demás. Poco después, al desaparecer la ira, empezamos a llorar y a arrepentirnos, pidiendo perdón a los demás o pidiendo perdón a Dios. Pero la próxima vez que nos encontramos en una situación semejante, volvemos a reaccionar de la misma forma. El arrepentimiento no nos ha servido para nada.

La dificultad estriba en que no somos conscientes del momento en el que comienza esta contaminación. Empieza en las profundidades de la mente inconsciente y cuando llega al nivel consciente, ha tomado tal fuerza que nos arrastra y ya no podemos observarla.

Supongamos por un momento que contrato una secretaria privada para que me avise cuando surja la ira diciéndome: “Mire, va a aparecer la ira”. Pero como no sé cuándo va a surgir la ira, tengo que contratar tres secretarias para poder cubrir tres turnos que abarquen las veinticuatro horas del día. Supongamos que puedo mantener ese gasto y que aparece la ira. Inmediatamente mi secretaria diría: “Mire, la ira ha comenzado”. Lo primero que haría sería contestarle de mal modo: “¡Eres tonta! ¿Crees que te pago para que me lleves la contraria?” La ira me arrastraría de tal forma que un buen consejo no podría ayudarme.

Supongamos que prevalece la sabiduría y que no le regaño sino que le digo: “Muchas gracias, ahora debo sentarme y observar mi ira”. Pero ¿acaso eso es posible? Nada más cerrar los ojos para observar la ira, el objeto de mi ira —ya sea una persona o un incidente— surge de inmediato en mi mente y ya no observo la propia ira sino meramente el estímulo externo de la emoción. Esto sólo me conducirá a la multiplicación de la ira y por lo tanto, no es una solución. Es muy difícil observar una negatividad abstracta, una emoción abstracta, separada del objeto exterior que la originó.

Sin embargo, hubo alguien que, habiendo alcanzado la verdad última, encontró una solución auténtica. Descubrió que al surgir una contaminación en la mente, ocurren dos cosas simultáneamente en el campo físico. Una es que la respiración pierde su ritmo normal. Es fácil observar que respiramos más fuerte cuando surge una negatividad. Y en niveles más sutiles, se inicia una reacción bioquímica en el cuerpo que da lugar a una sensación. Todas las contaminaciones generan algún tipo de sensación en el cuerpo.

Esto es lo que nos ofrece una solución práctica: una persona corriente no puede observar las contaminaciones abstractas de la mente como el miedo, la ira o la pasión. Pero con un adiestramiento adecuado y con práctica es fácil observar la respiración y las sensaciones del cuerpo y ambas están relacionadas directamente con las contaminaciones mentales.

La respiración y las “sensaciones” ayudan de dos formas. Primero, se comportarán como secretarias privadas. En cuanto surja una impureza en la mente, la respiración dejará de ser normal y empezará a gritarnos: “¡Algo anda mal!” y como no podemos regañar a la respiración, tenemos que aceptar su aviso. De igual forma, también las sensaciones nos dirán que algo va mal. Una vez que nos avisan, podemos empezar a observar la respiración, a observar las sensaciones y nos daremos cuenta que la negatividad desaparece en seguida.

Este fenómeno físico-mental es como una moneda con dos caras. En una cara están los pensamientos y las emociones que surgen en la mente; en la otra, la respiración y las sensaciones del cuerpo. Todos los pensamientos y las emociones, todas las impurezas mentales que surgen, se manifiestan en la respiración y en las sensaciones de ese momento. Por eso, al observar las sensaciones o la respiración, estamos observando, de hecho, las contaminaciones mentales. En vez de huir del problema, nos enfrentamos a la realidad tal y como es y las negatividades ya no nos arrastran como sucedía en el pasado. Si perseveramos, terminarán por desaparecer y empezaremos a vivir una vida feliz y en paz, una vida cada vez más libre de negatividades.

De esta manera, la técnica de la auto-observación nos muestra los dos aspectos de la realidad: el interno y el externo. Antes sólo mirábamos al exterior, perdiendo la verdad interna; buscábamos en el exterior la causa de nuestra desgracia, culpando siempre a algo o a alguien e intentando cambiar la realidad externa. Al ignorar la realidad interior, nunca entendíamos que la causa del sufrimiento reside en el interior, en nuestras propias reacciones ciegas hacia las sensaciones agradables y desagradables.

Ahora, con el entrenamiento, podemos ver la otra cara de la moneda, podemos ser conscientes de nuestra respiración y también de lo que ocurre en nuestro interior. Sea lo que sea, respiración o sensación, aprendemos a observar sin desequilibrar la mente. Dejamos de reaccionar y de multiplicar nuestra desdicha. En vez de ello, permitimos que las impurezas se manifiesten y desaparezcan.

Las negatividades se disuelven más rápidamente cuanto más se practica esta técnica. Poco a poco la mente se libera de las contaminaciones y se hace pura. Una mente pura está siempre llena de amor —amor desinteresado hacia los demás, llena de compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, llena de alegría al ver los triunfos y la felicidad de los demás, llena de ecuanimidad ante cualquier situación.

Al llegar a este estado nuestra conducta habitual cambia. Ya no es posible cometer actos físicos o verbales que puedan perturbar la paz y la felicidad ajenas. Una mente equilibrada no sólo está llena de paz, sino que impregna el ambiente que la rodea de paz y armonía y esto empieza a afectar a los demás, ayudándolos también.

Al aprender a mantenernos equilibrados, hacemos frente a lo que experimentamos en nuestro interior y desarrollamos desapego hacia todas las situaciones externas que nos encontramos. Pero este desapego no es escapismo ni indiferencia hacia los problemas mundanos. Quienes practican Vipassana con regularidad se sensibilizan más ante el sufrimiento de los demás y hacen todo lo posible para aliviar el sufrimiento en la forma que puedan —sin agitación, con la mente llena de amor, compasión y ecuanimidad. Aprenden el desprendimiento de los santos, aprenden a entregarse por completo, a ocuparse totalmente de ayudar a los demás manteniendo simultáneamente el equilibrio de la mente. Así permanecen llenos de paz y felicidad mientras trabajan por la paz y la felicidad de los demás.

Esto es lo que el Buda enseñó: un arte de vivir. No fundó ni enseñó una religión, un “-ismo”, ni enseñó ritos o rituales, ni ninguna formalidad vacía a quienes se acercaban a él; enseñó a observar la naturaleza tal y como es, observando la realidad interna. Debido a nuestra ignorancia reaccionamos constantemente de manera que nos dañamos o dañamos a los demás. Pero cuando surge la sabiduría —la sabiduría de observar la realidad tal y como es— desaparece el hábito de reaccionar. Cuando dejamos de reaccionar ciegamente, somos capaces de realizar actos verdaderos, actos que emanan de una mente equilibrada, una mente que ve y comprende la verdad. Una acción así sólo puede ser positiva, creativa, capaz de ayudarnos a nosotros y a los demás.

Por eso es necesario “conocerse a sí mismo”—consejo que han dado todos los sabios. Debemos conocernos a nosotros mismos, no sólo en el ámbito intelectual de ideas y teorías, no sólo emocionalmente o a través de la devoción, aceptando de forma ciega los que hemos oído o leído. Este conocimiento no es suficiente. Debemos conocer la realidad por medio de la experiencia. Debemos experimentar directamente la realidad de este fenómeno físico-mental. Únicamente esto es lo que nos ayudará a estar libres de nuestro sufrimiento.

Esta experiencia directa de nuestra realidad interna, esta técnica de auto-observación, es lo que se llama meditación Vipassana. En la lengua que se hablaba en la India en la época de Buda, “passana significa ver las cosas de forma corriente, con los ojos abiertos. Vipassana” es observar las cosas tal y como son, no como parecen ser. Hay que penetrar a través de la verdad aparente hasta llegar a la verdad última de toda la estructura mental y física. Al experimentar esta verdad, aprendemos a dejar de reaccionar ciegamente, a dejar de generar contaminaciones y de forma natural, las contaminaciones antiguas van erradicándose poco a poco. Así nos liberamos de la desdicha y experimentamos la felicidad auténtica.

El curso de meditación consta de tres pasos. El primero es abstenerse de cualquier acto físico o verbal que pueda perturbar la paz y la armonía de los demás. No podemos liberarnos de nuestras contaminaciones mentales si continuamos realizando actos de obra o de palabra que multipliquen estas contaminaciones. Por eso, el primer paso de esta práctica es un código moral. Nos comprometemos a no matar, no robar, no tener una conducta sexual inadecuada, no mentir y no tomar intoxicantes. Al abstenerse de estos actos, permitimos a la mente que se serene lo suficiente como para poder continuar.

El siguiente paso es aprender a controlar la mente salvaje, adiestrarla para que se concentre en un único objeto, la respiración. Intentamos mantener la atención en la respiración el mayor tiempo posible. Esto no es un ejercicio de respiración porque no intentamos regularla; la observamos tal y como es, de forma natural, tal y como entra, tal y como sale. De esta manera, aumentamos la serenidad de la mente para que no se deje arrastrar por negatividades intensas; al mismo tiempo, vamos concentrándola y haciéndola más aguda, más penetrante, más capaz de trabajar internamente.

Estos dos primeros pasos, vivir con moralidad y controlar la mente, son muy necesarios y beneficiosos pero conducirán a la represión a menos que demos un tercer paso: purificar la mente de contaminaciones, desarrollando la visión cabal de nuestra propia naturaleza. Esto es Vipassana: la experimentación de nuestra propia realidad, observando en nosotros mismos de forma sistemática y desapasionada este fenómeno de mente y materia en constante cambio que se manifiesta en sensaciones. Esta es la culminación de la enseñanza del Buda: la auto-purificación a través de la auto-observación.

Es algo que puede ser practicado por todos y cada uno de nosotros. Todos enfrentamos el problema del sufrimiento. Es una enfermedad universal que requiere un remedio universal, no un remedio sectario. Cuando sentimos ira, no es una ira budista, una ira hinduista, o una ira cristiana. La ira es ira. Si como resultado de esa ira nos sentimos agitados, no es una agitación cristiana, judía o musulmana. La enfermedad es universal. El remedio debe también ser universal.

La Vipassana es este remedio. Nadie puede objetar a un código de vida que respeta la paz y la armonía de los demás. Nadie puede objetar al desarrollo del control sobre la mente. Nadie puede objetar al desarrollo de la visión cabal de nuestra propia naturaleza para que la mente se libere de sus negatividades. La Vipassana es un sendero universal.

Observar la realidad tal y como es, observando la verdad interior, es conocerse a uno mismo directamente a través de la experiencia. Con la práctica nos liberamos de la desdicha que acarrean las contaminaciones. Partiendo de la verdad externa, burda y aparente, penetramos en la verdad última de la mente y la materia. Esto también termina por trascenderse y se experimenta una verdad que está más allá de la mente y la materia, más allá del tiempo y del espacio, más allá del campo condicional de la relatividad: la verdad de la liberación total de todas las contaminaciones, todas las impurezas, todo el sufrimiento. No importa el nombre que se le dé a esta verdad última; es la meta final de todos nosotros.

¡Ojalá que todos ustedes experimenten esta verdad última! ¡Ojalá que todos se liberen de la desdicha! ¡Ojalá que todos gocen de una paz real, una armonía real, una felicidad real!

¡QUE TODOS LOS SERES SEAN FELICES!

SAMASTHA LOKAA SUKHINO BHAVANTU

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