viernes, 4 de febrero de 2011

...Esta es mi Sinfonía !

Vivir contento teniendo poco

Vivir contento teniendo poco. Buscar elegancia sin buscar el lujo, y lo refinado en lugar de lo que está de moda. Ser digno sin ser respetable y ser pudiente sin ser rico. Estudiar intensamente, pensar tranquilamente, hablar suavemente. Ser franco; escuchar a las estrellas y a los pájaros, así como a los ignorantes y a los sabios, con el corazón abierto. Tolerar todo con alegría, hacer todo con bravura, esperar por las ocasiones sin apresurarse. En una palabra, dejar que lo espiritual, lo prohibido y lo inconsciente se haga parte de todos.
Esta es mi sinfonía.

miércoles, 2 de febrero de 2011

... Unidad


"No hay ni conocimiento ni ignorancia en la experiencia de la Unidad;
No hay ni cerca ni lejos en la experiencia de la Unidad;
No hay ni tiempo ni eternidad en la experiencia de la Unidad".
Dattatreya

martes, 1 de febrero de 2011

No te adhieras a Nada... !

«¿Temes lo que puede traerte el mañana? 
No te adhieras a nada, 
no interrogues a los libros ni a tu prójimo.
Ten confianza; de otro modo, 
el infortunio no dejará de justificar tus aprehensiones. 

No te preocupes por el ayer: 
ha pasado...
No te angusties por el mañana: 
aún no llega...

Vive, pues, sin nostalgia ni esperanza:
tu única posesión es el instante.»
 
 
 
 
Con la misma indiferencia que sopla el viento del desierto
y corre el agua de los ríos,
así un nuevo día se ha ido de mi existencia.

Hay dos días de mi vida por los cuales mi corazón
ha dejado de languidecer.
Ese día que ya pasó,
ese día que aun no ha llegado.


Omar Khayyam

Nuestra Sensibilidad


“Toda la existencia está llena de sensibilidad –y el hombre es el producto más elevado de esta existencia. Naturalmente, tu corazón, tu ser, está listo para desbordarse. Has estado escondiéndolo, reprimiéndolo; tus padres y tus profesores te han dicho que seas duro, que seas fuerte, porque es un mundo lleno de retos. Si no puedes luchar y competir, no serás nadie. De esta manera, sólo unas cuantas personas, como poetas, pintores, músicos, escultores, que han dejado de pertenecer al mundo competitivo, que no esperan acumular billones de dólares, son las únicas a las que les queda algún vestigio de sensibilidad.
El meditador está en el camino de la mística; cada vez se volverá más sensible. Y cuanto más compartas tu sensibilidad, tu amor, tu amistad, tu compasión, más cerca estarás del objetivo de ser un místico.
Incluso a los niños pequeños, particularmente a los varones, desde sus comienzos se les frustra diciéndoles “no debes llorar”. Esto es condenatorio. Las mujeres pueden gemir y llorar porque hasta ahora no han sido aceptadas como seres humanos en igualdad. De alguna manera son infrahumanas, y por eso se las acepta –las mujeres son débiles. La sensibilidad ha sido concebida para ser débil.
Puede haber dos tipos de contacto: cuando realmente tocas y cuando simplemente evitas tocar. Puedo tocar tu mano y evitar el contacto. Puedo no estar presente en mi mano, puedo haberme abstraído. Inténtalo, y tendrás un sentimiento diferente, distante. Coloca tu mano sobre alguien y abstráete. Lo que allí hay es una mano muerta, tú no estás. Y si el otro es sensible, sentirá una mano muerta. Se sentirá insultado. Estás engañando; estás haciendo ver que tocas, pero no estás tocando.
Las mujeres tienen mucha más sensibilidad para esto, no puedes engañarlas. Ellas tienen una mayor sensibilidad para el contacto, el contacto corporal; así pues, ellas saben. El marido puede estar diciendo cosas muy bonitas. Puede que haya traído flores y le diga: “Te amo”, pero su contacto demostrará que no está presente. Las mujeres poseen un instinto para sentir cuándo estás con ellas y cuándo no. Es difícil engañarlas.
Cuando el niño nace está indefenso.  El bebé humano, particularmente, está completamente desamparado. Tiene que aprender de los demás para vivir, para mantenerse vivo. Esta dependencia es un pacto. El niño tiene que dar muchas cosas en ese intercambio, y la sensibilidad es una de ellas. El niño es sensible; todo su cuerpo lo es. Pero está desvalido, no puede ser independiente; tiene que depender de sus padres, de su familia, de la sociedad; tendrá que ser dependiente. Debido a esta dependencia e impotencia, los padres, la sociedad, siguen forzándolo a hacer cosas y tiene que ceder. De otra forma no puede mantenerse vivo, morirá. Así pues, tiene que ofrecer muchas cosas en esta negociación.
Lo primero realmente profundo y significativo a lo que todo niño tiene que renunciar es la sensibilidad, tiene que abandonarla. ¿Por qué? Porque cuanto más sensible es, con más problemas se encuentra, es más vulnerable. Con la mínima sensación empieza a llorar. Los padres tienen que detener su llanto, pero no pueden hacer nada. Pero si el niño continúa sintiendo cada sensación al detalle, acabará siendo un fastidio. Y los niños se hacen pesados, por eso los padres tienen que reducir su sensibilidad. El niño tiene que aprender a resistirse, a controlarse. Y poco a poco tiene que dividir su mente en dos. Por esta razón, hay muchas sensaciones que deja de sentir porque no son “buenas” –se le castiga por ellas.
Todo el cuerpo del niño es erótico. Puede disfrutar de sus dedos, de su cuerpo; todo su cuerpo es erótico. Va explorando su propio cuerpo; es un gran fenómeno para él. Pero llega un momento en su exploración en el que descubre los genitales. Esto se convierte en un problema, porque tanto el padre como la madre están reprimidos. En el momento en que el niño, varón o hembra, toca sus genitales, los padres se sienten incómodo. Esto tiene que ser observado con detenimiento. Su comportamiento cambia de repente, el niño lo nota. Ha ocurrido algo malo. Empiezan a gritarle: “¡No te toques!”. El niño comienza a sentir entonces que pasa algo malo con los genitales, tiene que contenerse. Pero los genitales son la parte más sensible del cuerpo –la más sensible, la parte más viva del cuerpo, la más delicada. Una vez que no permites tocar y disfrutar de los genitales, has matado el propio origen de la sensibilidad. Ahora el niño se volverá insensible y, según vaya creciendo, mayor será su insensibilidad.
La sensibilidad es el sendero; la insensibilidad es el obstáculo. Si somos insensibles, no existe entonces ningún camino; estamos bloqueados. No existe un pasadizo desde nuestro más íntimo centro hacia la existencia; no tenemos ventanas. Estamos encapsulados…, cada ser humano vive en una cápsula.
La cápsula es muy sutil y transparente, por eso no la sientes, no la ves, pero con un poquito de consciencia se hace evidente que te rodea por todas partes. Es exactamente igual que si das la mano llevando unos guantes puestos, algo está ocultando tu sensibilidad. Te cubres completamente de ropa y sales al sol; los rayos no pueden penetrar tu piel.
Tienes un paraguas que te protege de la lluvia, pero también impide que la lluvia pueda alcanzarte.
A veces está bien desprenderse del paraguas y ponerse simplemente bajo la lluvia y sentirla. Desnudo en la playa, desnudo en el bosque, ¡deja sencillamente que el aire, el sol y la lluvia te toquen! Cuanto más sensible te hagas a las cosas, más cuenta te darás de que Dios está presente en todas partes. En igual proporción de sensibilidad que poseas, sentirás la presencia de Dios. Cuanta menos sensibilidad tengas, menos sentirás a Dios; si no tienes sensibilidad, no sentirás a Dios en absoluto.
Según vayas haciéndote más sensible, tu comprensión hacia las personas será como nunca antes lo fue. Solo viendo la cara de un hombre sabrás de él mucho más que él mismo. Simplemente tomando la mano de un hombre sabrás de su energía mucho más de lo que él jamás supo. En ocasiones, al estar con alguien descubrirás que absorbe tu energía y te sientes cansado –solo por estar con esa persona. Y, sin embargo, con otra persona te sientes satisfecho, te sientes más saludable, te sientes mejor.
Nuestra sensibilidad ha sido apagada. Nuestros padres y nuestros abuelos han tenido miedo, porque ser sensible es caminar por el filo de la navaja. Si eres sensible a la belleza, no puedes confinarla solo para tu esposa o para tu marido –la belleza está por todas partes. Y tus padres, los padres de todo el mundo, han tenido miedo.
Tu sensibilidad tuvo que ser apagada, destruida, para que estuvieras recluido en una pequeña prisión; de otro modo hubiera sido imposible imponer la monogamia a la humanidad. Un día te encuentras con una mujer que de pronto te posee; o te encuentras con un hombre, y súbitamente te sientes rebosante: te olvidas por completo de que tienes un esposo que está esperándote. La belleza no sabe de matrimonios, de maridos, de esposas; no conoce limitaciones.
Sin embargo, la sociedad no puede vivir así, porque aún no ha madurado lo suficiente para consentir la libertad absoluta. Únicamente en libertad absoluta puede tu sensibilidad permitirse tener un crecimiento completo.
Todo el mundo nace con sensibilidad, pero todo el mundo muere aletargado. De hecho, mucho antes de que un hombre muera, ya ha muerto. Las religiones han enseñado a la gente a no ser sensibles, porque no se puede confiar en la sensibilidad. Es una brisa –llega y se va por sí sola. No puedes envasarla, no puedes aprisionarla. Este es el motivo por el que la gente tiene miedo de caminar por el sendero de la belleza, temen ser guiados por la belleza en sí misma.
La sensibilidad requiere una gran inteligencia. Cuanto mayor sea tu inteligencia, más sensible serás. Los búfalos no son sensibles, tampoco lo son los asnos, para ello necesitan inteligencia. Pero ninguna religión quiere que seas sensible, todas ellas temen que te conviertas en un poder por ti mismo. Una persona sensible se transforma en un poder, en una tremenda central energética, su propia visión interna de las cosas. Tiene claridad de visión, un sentido estético de la belleza –todas las cosas son peligrosas.
La esposa no quiere que su marido sea sensible a la belleza porque eso es un peligro. Hay santísimas mujeres bellas…, es mejor que toda sensibilidad hacia la belleza esté completamente aplastada. Así el marido sigue estando siempre dominado. De la misma manera, ningún marido quiere que su mujer tenga sensibilidad hacia la belleza; porque hay tantos hombre…, y la mujer, si su corazón aún está vivo latiendo, todavía puede sentir la primavera… El peligro existe. Puede enamorarse de cualquiera, y eso está más allá de tu poder.
La sensibilidad puede compartirse de mil y una maneras. La más fundamental es el afecto; no una relación de amor, sino únicamente de afecto puro, sin ninguna condición, sin pedir nada a cambio; simplemente volcando tu corazón en la gente, incluso en los extraños, porque está rebosante de sensibilidad. Actualmente los científicos dicen que puedes estrechar la mano de un árbol, y si eres amable sentirás una enorme sensibilidad en él.”
También dijo,  refiriendose a la meditación y la sensibilidad:
“La meditación va a darte sensibilidad, una gran sensación de pertenecer al mundo. El mundo es nuestro -las estrellas son nuestras y no somos extraños acá; pertenecemos a la existencia intrínsecamente; somos parte de ella, somos su corazón.
Te volvés tan sensible que hasta la hoja más pequeña de hierba tiene una importancia inmensa para vos. Tu sensibilidad te hace ver con claridad que esta hojita de pasto es tan importante para la existencia como la estrella más grande; sin esta hojita la existencia sería menos de lo que es. esta hojita de hierba es única, es irremplazable, tiene su propia individualidad.
Y esta sensibilidad va a crearte nuevas amistades: amistad con los árboles, con los pájaros, con los animales, con las montañas, con los ríos, con los océanos y con las estrellas…La vida se enriquece a medida que crece el amor, a medida que crece la amistad.”
Osho.


lunes, 24 de enero de 2011

Nuestra Relación con la verdad

Reflejos que Iluminan


Así evoluciona nuestra relación con la verdad.
 
Empezamos desconfiando de que alguna verdad exista.
Antes o después descubrimos un pedacito de ella y nos enamoramos de nuestro descubrimiento. Nos creemos superiores y dotados, portadores de una verdad única e incuestionable. Con el tiempo nos vemos obligados a aceptar que hay otros que también tienen su verdad; y después de intentar descalificarlos sin éxito, los incluimos en la lista de elegidos, que por supuesto integramos, la nómina de aquellos que encontramos la verdad.
 
Finalmente nos damos cuenta de que la verdad no es algo que alguien pueda poseer. Nos damos cuenta de que solamente podemos acceder al tibio reflejo de su luz y esto ni siquiera permanentemente. Encontramos por fin el lugar de la humildad del que sabe lo que no sabe y está decidido a aprender.
 
Aceptemos pues que nadie tiene la verdad,
en todo caso poseemos, y por momentos, pequeños retazos de ella,
reflejos de una verdad mayor que nos ilumina a todos.

sábado, 22 de enero de 2011

viernes, 21 de enero de 2011

Que tanto crees que estas despierto?

Era un pueblo de la India cerca de una ruta principal de comerciantes y viajeros.
Acertaba a pasar mucha gente por la localidad. Pero el pueblo se había hecho célebre por un suceso insólito: había un hombre que llevaba ininterrumpidamente dormido más de un cuarto de siglo. Nadie conocía la razón. ¡Qué extraño suceso! La gente que pasaba por el pueblo siempre se detenía a contemplar al durmiente.
- ¿Pero a qué se debe este fenómeno? – se preguntaban los visitantes-.
En las cercanías de la localidad vivía un eremita. Era un hombre huraño, que pasaba el día en profunda contemplación y no quería ser molestado. Pero había adquirido fama de saber leer los pensamientos ajenos. El alcalde mismo fue a visitarlo y le rogó que fuera a ver al durmiente por si lograba saber la causa de tan largo y profundo sueño. El eremita era muy noble y, a pesar de su aparente adustez, se prestó a tratar de colaborar en el esclarecimiento del hecho.
Fue al pueblo y se sentó junto al durmiente. Se concentró profundamente y empezó a conducir su mente hacia las regiones clarividentes de la consciencia. Introdujo su energía mental en el cerebro del durmiente y se conectó con él. Minutos después, el eremita volvía a su estado ordinario de consciencia. Todo el pueblo se había reunido para escucharlo.
Con voz pausada, explicó:
- Amigos. He llegado, sí, hasta la concavidad central del cerebro de este hombre que lleva más de un cuarto de siglo durmiendo. También he penetrado en el tabernáculo de su corazón. He buscado la causa. Y, para vuestra satisfacción, debo deciros que la he hallado. Este hombre sueña de continuo que está despierto y, por tanto, no se propone despertar.
Maestro: no seas como este hombre, dormido espiritualmente en tanto crees que estás despierto.
Cuento Sufi.

jueves, 20 de enero de 2011

La Sabiduría de lo Simple...

Cierta mañana Nasrudin envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al medio de la plaza de su ciudad y llamó a los que pasaban por allí.
- ¡Hoy tendremos un importante concurso! – dijo – ¡Quien descubra lo que está envuelto en este pañuelo, recibirá de regalo el huevo que está dentro!
Se miraron, intrigados, y le dijeron:
- ¿Cómo podemos saber qué tienes dentro del pañuelo? ¡Ninguno de nosotros es adivino!
Nasrudin insistió:
- Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como un yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe fácilmente. Es un símbolo de fertilidad, y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces, ¿quién puede decirme lo que está escondido?
Todos los habitantes pensaban que Nasrudin tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar vergüenza delante de los otros. Se preguntaban a sí mismos: ¿Y si no fuese un huevo, sino algo muy importante, producto de la fértil imaginacón mística de los sufíes? Un centro amarillo podía significar algo del sol, el líquido a su alrededor tal vez fuese algún preparado de alquimia. No, aquel loco estaba queriendo que alquien haciera el ridículo.
El cuento relata que Nasrudin preguntó dos veces más y nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces él abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo.
- Todos vosotros sabíais la respuesta – afirmó – y nadie osó traducirla en palabras. Así es la vida de aquellos que no tienen el valor de arriesgarse: las soluciones nos son dadas generosamente por Dios, pero estas personas siempre buscan explicaciones más complicadas, y terminan no haciendo nada.
Maestro: siempre buscamos aquello que nos solucione la vida, pero estamos tan lleno de condicionamientos, que no vemos la realidad con la conciencia necesaria. Cuando nos encontramos con la solución pasa desapercibida, pues en vez de dejarnos llevar por el sentir, usamos la razón que se estructura y condiciona.
Cuento Sufi.

...Más allá de la Materia


palomadiazruiz
Canal de palomadiazruiz

El Camino hacia la Unidad


La tierra no pertenece al hombre,
es el hombre el que pertenece a la tierra.

DIOS ES UNO, el Universo es UNO, el hombre es UNO,

y a su vez, el Hombre, el Universo y Dios mismo como creador
vuelven a unificarse en aquella Esencia sin nombre,
la cual para captar, es incompetente absolutamente, toda postura mental.
Hallar entonces, el camino hacia esa Unidad,
es nuestra tarea, y ninguna otra.
No puede ser ya ninguna otra.
 Ada Albrecht

miércoles, 19 de enero de 2011

... Dialécticas

Todas las etapas son necesarias


***
El árbol necesita  todos los climas
y todas las estaciones
Sí, necesita del verano el calor ardiente
y el invierno helado
Necesita  la luz de día,
el Sol cayendo sobre él.
y necesita el silencio de la noche
para poder cerrarse en sí mismo
y ponerse a dormir.
Necesita silencio
días alegres y gozosos
y también de los días nublados
Crece a través de todas esas dialécticas
***
 Osho. 

martes, 18 de enero de 2011

"Tomar y dar.


Estas dos palabras resumen dos concepciones de la
vida. Y se puede decir que materialmente, afectivamente y
mentalmente la mayoría de los humanos piensan sobre todo en
tomar: las situaciones, los acontecimientos y los seres sólo les
interesan verdaderamente en la medida en que tengan algo que
puedan tomar. Y por esto nada puede mejorar verdaderamente en el
mundo.
Si de verdad queréis que quede algo bueno de vuestro transcurso
por la tierra, acostumbraos a dar.
Mirad una fuente:
los animales acuden a apagar su sed, a su lado las plantas y los
árboles crecen y los hombres construyen sus casas.
¿Por qué?
Porque no cesa de dar a todos su agua pura. La fuente nos enseña
que existe un único método verdadero para crear y mantener la
vida, y es dar, dar lo mejor que tenemos en nuestro corazón y en
nuestra alma. Y no temáis la ingratitud de la gente. Mucho peor
para ellos si son desagradecidos: continuarán siendo pobres;
y mucho mejor para vosotros si sois una fuente:
¡os haréis ricos!"
 Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov