miércoles, 20 de enero de 2010

REALIZACION SIN NADA... SRF


“En realidad sabemos que
astrología, ocultismo, psiquismo, metafísica
y tantas otras cosas
son de documentación intelectual
y no de verdadera iniciación
que debe ser la unión completa de la sabiduría,
que no es el conocimiento con la revelación,
que no es la intuición.

La síntesis de las polaridades es importante,
es con las 2 tonalidades
que podremos alcanzar a la “realización”
que tiene otro calificativo.

Hay la realización intelectual
como hay la realización espiritual,
pero hay la REALIZACION sin nada,
es el TAO de los Chinos,
es el camino demostrado por Lao-Tsé,
la Yoga no entendida como Patanjali la doctrinó
en su filosofía del hinduismo perfeccionado,
sino YUG,
entendida como UNION
y mejor dicho como IDENTIFICACION.

Se debe para realizar: identificarse con sí mismo,
con Dios,
con todo y todos
porque debe reintegrarse en la Consciencia Universal,
en el Absoluto,
es “Samadhi” el estado perfecto,
la única experiencia verdadera.

Silencio Discípulo mío,
un minuto de meditación
para re-sentir la armonía vibratoria
de las esferas celestes
quienes van calladas
para dejar a la voz del Maestre decir:
 Que la Paz sea con vosotros”...” 




Bendición. R. de la Ferrière.
A 10º de Aries, año IV del Aquarius


Lía









La Espiritualidad



Mucha gente se imagina que para ser espiritualista hay que consagrarse a la meditación y a la oración.
No, cualquier trabajo, incluso espiritual, se vuelve extremadamente prosaico
cuando no se introduce una idea sublime, un ideal superior;
y, por el contrario, cualquier trabajo prosaico puede ser espiritualizado si se sabe introducir en él
un elemento divino.
La espiritualidad no consiste en rechazar toda actividad física, material,
sino en hacer todo por la luz, con la luz y para la luz.
La espiritualidad es saber utilizar cualquier trabajo para elevarse, armonizarse, unirse a Dios.
Trabajar en nuestro perfeccionamiento

Hagan que todas sus actividades converjan en un único objetivo:

el perfeccionamiento,
y así desencadenarán en ustedes mismos poderes que les transformarán profundamente.
Por lo general, las actividades profesionales sólo afectan a los humanos superficialmente.
Ir a la fábrica, a la oficina, trabajar en un laboratorio, hacer política, instruir a los niños,
no puede despertar todos los poderes que el Creador ha puesto en ellos,
excepto si, al mismo tiempo, hacen un trabajo con el pensamiento, el sentimiento y la voluntad
que dé un significado más profundo a esta actividad,
que toque las raíces de su ser.

Así, en adelante, procuren empezar este trabajo,  traten de tomarle gusto,
de no poder pasar ni un día sin desencadenar fuerzas benéficas en ustedes y a su alrededor,
y ya verán los resultados.
Lo importante es el motivo por el que actuamos.

En todas las actividades, lo más importante es la idea, el motivo por el que actúan,

el objetivo que quieren alcanzar.
La actividad, por sí misma, no cuenta mucho.
Puede ser que siguiendo una enseñanza espiritual parezca que no hacen gran cosa,
pero si lo hacen con el deseo de alimentar, de sustentar la idea de la fraternidad universal,

añaden cada vez algunos elementos para su futuro, para su evolución, y eso cambia todo su destino.

Quizás durante mucho tiempo no vean ningún resultado,
pero un buen día las bendiciones lloverán sobre ustedes por todas partes,
porque todo lo que han hecho se ha grabado y reciben la recompensa.

Los humanos les juzgan según sus actos,
mientras que el Cielo se fija en cuales son sus móviles.
Y es del Cielo de donde deben esperar la "recompensa"
por el trabajo que hacen para sustentar la idea de fraternidad.
Lía 

La Experiencia de la Nada..


Todo lo que es, es sólo una expresión de la consciencia. Si la consciencia no está aquí, la expresión de la consciencia tampoco está aquí. Por consiguiente, nada es. Y esta consciencia es un concepto que nadie ha pedido; ha aparecido espontáneamente.  
Sri Nisargadatta Maharaj

martes, 19 de enero de 2010

Lecciones entre las ruinas


Olfateamos con sus perros, arañamos con sus uñas el polvo de la destrucción, clamamos al mismo y limpio Cielo. Somos muchos a pie de las ruinas en Puerto Príncipe y alrededores.  Las voces se van apagando bajo el peso inmenso de los escombros, voces llamadas a despertar en otros mundos, en otros firmes más seguros que no destartalan tsunamis, ni terremotos; en otras dimensiones donde los techos no crujen y el cemento es más liviano.  Muchas voces bajo las toneladas de ruinas se han ido extinguiendo, pero a nosotros nos queda su eco, su recuerdo. A ese eco, que ya no es de este mundo, contestamos y prometemos que la tragedia no será en balde, que venceremos la distancia y el olvido, que venceremos el propio y hundido egoísmo. 

Tras esos hilos de voz estamos buena parte de la humanidad. El peso de las ruinas, la magnitud de la destrucción nos han vuelto a unir, esta vez en un grado hasta el presente no conocido. La tragedia de Haití nos ha permitido sentirnos  corazón con corazón en el socorro de los hermanos del país caribeño. Toca sacudir más que nunca nuestros bolsillos. Sólo cada quien sabe el techo máximo de su desembolso, a qué cifra puede aspirar, cuántos euros podrá poner en el volante bancario,  dinero vital que será auxilio, agua, comida… para quienes han sufrido todos los azotes imaginables.

Siempre habrá quien sentencie el adverbio “tarde” desde cómodos micrófonos. En realidad nunca es pronto cuando hay corazones que aún laten bajo los escombros, pero hay obstáculos insalvables hasta que la excavadora se puede poner delante de la edificación en ruinas. Palés de ayuda internacional estaban ya sobre el terreno, cuando sólo habían pasado unas horas de la tragedia. No es tampoco la hora de la desconfianza. Olvidemos segundas intenciones con tanto dolor aún estallando. Obama no va a la isla a quedarse y sin embargo que expliquen quienes vierten sospechas poco fundadas, cómo  se mantiene un orden imprescindible, cómo se garantiza la seguridad, cómo se reparte una ingente ayuda humanitaria sin presencia de soldados.

Pese a la dureza y la magnitud del golpe, no convendrá olvidar que hay un aeropuerto desvencijado sobre el que no paran de aterrizar, aún con el riesgo de la maniobra, aviones de todas las naciones. Las más diversas banderas ondean en la gran explanada  donde se ordenan los campamentos improvisados. El dolor por la devastación general ha traído ya su recompensa en forma de fortalecimiento de la unidad humana.

Naves solidarias de todo el mundo ponen rumbo a Puerto Príncipe. Aviones con sus panzas cargadas de esperanza aterrizan masivamente en el epicentro de la desgracia. Nuevamente es el sufrimiento lo que nos hace sentirnos humanidad. Son catástrofes de uno u otro signo las que nos hacen constatar en alguna medida el “somos uno”, el  “juntos podemos”. ¿Así por cuánto...? ¿Hasta cuándo el aprendizaje entre las ruinas de desastres o batallas? Quizás es llegado ya el momento de ser proactivos  en favor de la unidad humana y no sólo reactivos.

¿Y si por fin tomáramos la delantera al dolor? ¿Y si nos atreviéramos a sentirnos humanidad sin que ningún cataclismo azote ninguna costa, y si nos atreviéramos a hermanarnos sin que tristes titulares asalten las cabeceras de los medios…? ¿Y si nos atreviéramos a ser una huma-unidad sin sorteo de calamidades, sin que los cadáveres se  agolpen en ninguna  arena, en ningún asfalto...?

Mañana no sean tantos ecos acallados, tantos escombros para por fin hermanarnos. El mayor reto humano no es el cambio climático, por gravísimo que se manifieste este problema, el superior desafío lo sigue constituyendo la conquista de mayores cotas de unidad y armonía en la diversidad. A partir de una más permanente y estable colaboración  será posible encarar  nuestros retos globales más fácilmente. Es preciso atreverse. Se nos han dado todos los medios para empezar a fraguar el más elevado de todos los sueños, la fraternidad humana. Ya no es necesario pasar tantos trances  para poder abrazar por fin el supremo ideal.

Las lecciones se desparraman entre  los cascotes. Toda terrible experiencia colectiva otorga, cuanto menos, su aprendizaje. Ya aprendimos a arañar juntos los escombros, arañemos ahora también juntos el futuro para que los techos no se desmoronen y la miseria tampoco cunda bajo ellos. Arañemos juntos la aurora de una humanidad unida en el desastre, pero sobre todo unida en medio de la vida; juntos en las ruinas, juntos levantando las ciudades desplomadas, juntos testimoniando una nueva era de justicia y solidaridad por siempre en la tierra.

Koldo Aldai

*  Pintura de arte popular haitiano

Lía  http:http://www.narendrayoga.netai.net/eml1.html


La puerta sin puerta ( 8 ) Koans...



Puede apreciarse el fin último de los koans en la siguiente historia,

un poco de humor zen moderno sobre un discípulo que enviaba a su maestro fieles informes de su progreso espiritual. El primer mes, el estudiante escribió:


"Siento una expansión de la conciencia
y experimento la unidad con el universo"
El maestro miró la nota y la tiró.

Al mes siguiente, el estudiante decía:
"Por fin descubrí que lo Divino está presente en todas las cosas".
El maestro parecía desilusionado.


En su tercera carta el discípulo explicaba, entusiasmado:
"El misterio del Uno y lo mucho se ha revelado a mi mirada asombrada".
El maestro bostezó.
 La carta siguiente decía:
"Nadie nace, nadie vive, y nadie muere, pues el ser no es".
El maestro levantó las manos al cielo, desolado.
 Luego pasó un mes, y  dos y luego cinco, y luego un año entero.
El maestro pensó que era hora de recordarle a su discípulo su deber de mantenerlo informado
sobre su progreso espiritual.
El discípulo le contestó:
 "Simplemente vivo mi vida.
Y en cuanto a la práctica espiritual, ¿a quién le interesa?".
Cuando el maestro la leyó, exclamó:
"Gracias a Dios. Al fin lo logró".



Lía 



La puerta sin puerta ( 5 )




Cuando entramos en la puerta sin puerta,
llegamos al final de la búsqueda.
Anteriormente, tal vez ya hayamos intentado varias maneras
de encontrar la iluminación o de convertirnos en algo especial.
Por fin entramos en la puerta del presente eterno
y descubrimos que no vamos a ningún lado.
Donde estamos es el lugar,
el único lugar,
para perfeccionar
la paciencia,
la paz,
la libertad

lunes, 18 de enero de 2010

Evolución Espiritual = Proseso Impersonal


Las distintas reacciones al mismo pronunciamiento de la Verdad conforman, en sí misma, el constante transcurrir de la evolución espiritual dentro del funcionamiento impersonal de la Totalidad. Los seres humanos individuales son simplemente los instrumentos a través de los cuales está ocurriendo esta evolución. Y esta evolución comienza cuando la Consciencia se identifica a sí misma como entidad separada al identificarse con cada individuo. La identificación prosigue a través de varias vidas, buscando el placer por medio de los objetos de los sentidos. Entonces, repentinamente, aparece en un organismo cuerpo-mente en particular el sentido de imparcialidad, la no-pasión por los objetos de los sentidos, y comienza el proceso de des-identificación, de búsqueda, que continúa durante varias vidas. Finalmente el proceso concluye en la desidentificación total con el organismo cuerpo-mente como entidad separada. La iluminación ocurre como un suceso impersonal dentro de la Consciencia, a través del instrumento conformado por un organismo cuerpo-mente en particular que ha sido concebido y creado como un organismo lo suficientemente evolucionado como para ser capaz de recibir la apercepción repentina. Es necesario comprender dos aspectos importantes de esta evolución espiritual:


a) La evolución es un proceso impersonal dentro del funcionamiento del Todo y, por consiguiente


b) ninguna entidad individual puede estarse preocupando por ser un hacedor independiente para lograr la iluminación.


La iluminación repentina sí produce cierto cambio en la perspectiva del organismo cuerpo-mente "individual", particularmente en el período entre lo que un sabio taoísta denomina la "iluminación y la "liberación". Incluso después de que ocurre la iluminación el individuo debe forzosamente continuar funcionando, durante el resto de su vida, como un organismo cuerpo-mente separado. Por supuesto que no puede haber una regla absoluta con respecto a los cambios que ocasionará el hecho de que la iluminación haya ocurrido. Por lo general, el individuo en cuestión continuará viviendo como vivía antes, pero no es totalmente improbable que su gusto por el placer sufra una sutil transformación. Puede que la gente halle que este individuo ya no es tan "buena compañía" como solía ser. Puede que él ahora disfrute más de su soledad. Este tipo de cambios están destinados a suceder ya que, aunque la identidad con el cuerpo individual debe continuar necesariamente para que el cuerpo cumpla sus funciones en la vida, el sentido de ser el hacedor, el sentido de ser una entidad separada está ausente. En otras palabras, aunque el individuo continúa viviendo su vida más o menos como antes, ya no se involucra personalmente con nada de lo que pasa. Sea lo que sea que pase puede que tenga una reacción inmediata, pero es totalmente superficial, como una suave ola en la superficie de un lago. Sea lo que sea que pase será presenciado, sin ningún sentimiento personal de participación o de estarse involucrando.
Ramesh S. Balsekar (Un Dueto de Uno)
http://wuweiscorner.blogspot.com

Te amamos y te apoyamos en el viaje




               La vida y la vivencia se mueven, avanzan y cambian.


Hay un tiempo en nuestras vidas en que vivimos y otro tiempo en que no vivimos.
No vivimos cuando estamos furiosos o deprimidos, cuando nos compadecemos de nosotros mismos
o estamos llenos de rencor.
Respirar no es un factor determinante de la vida.
Simplemente sirve para indicar a los demás qué cuerpo está pronto para el funeral y cuál no.
No todas las personas que respiran están vivas.

Hay una tribu de aborígenes, descendientes directos de la misma tribu que habitaba el desierto australiano hace 50.000 años, que creen que el modo natural de abandonar la experiencia humana es ejercitando el libre albedrío.
Hacia los 120 o 130 años de edad, cuando la persona se emociona pensando en volver a "la eternidad",
y tras preguntarle a la Unidad si es por el bien supremo,
convocan una fiesta, una celebración de su vida y separándose del grupo,
luego de la despedida, sencillamente se mueren en pocos minutos.

Durante milenios, estos aborígenes han practicado la costumbre de decir la misma frase a todos los recién nacidos,
de modo que cada persona oye exactamente las mismas primeras palabras humanas:
"Te amamos y te apoyamos en el viaje".
En la celebración final, todo el mundo la abraza y repite esta frase otra vez.
¡Lo que oyen al llegar es lo que oyen al partir!
Luego la persona que parte se sienta en la arena y cierra los sistemas corporales.
En menos de dos minutos ha muerto. No hay tristeza ni lamentos.

Según el criterio de Marlo Morgan, la principal diferencia consiste en que estos aborígenes saben adónde van cuando exhalan su último suspiro en este mundo, mientras que la mayoría de nosotros lo ignoramos.
Si lo sabemos, nos marchamos en paz y confiados,
de lo contrario, es evidente que existe un conflicto.

LAS VOCES DEL DESIERTO



Reconocer nuestra identidad más allá de la forma


Abandone su apego a lo irreal y lo real caerá por su propia cuenta rápida y suavemente. Deje de imaginarse que usted es o que usted hace esto o aquello y la comprensión de que usted es la fuente y el corazán de todo amanecerá en usted.
Con ello vendrá un gran amor que no es elección o predilección, ni apego, sino un poder que hace todas las cosas dignas de amor y amables
(Nisargadatta)

jueves, 14 de enero de 2010

Una Reflexión para cada día...



Déjame usarte
Déjame usarte tal como eres. Tú eres Mi creación. A través de los años has
sido entrenado y probado y te has acercado cada vez más a Mí. Te das cuenta
de que por ti mismo no eres nada, pero Conmigo eres todo. Nada es imposible
cuando tu vida está escondida en Mí.
Déjame usarte.
Nunca pierdas tiempo orando por cosas materiales. Yo conozco tus
necesidades y saldré a su encuentro una por una. Eleva tu conciencia y siente
Mi presencia hasta que Yo sea todo lo que importa y SEA tu Todo en Todo.
Dios me Hablo
Eileen Caddy

Bienestar y Satisfacción Espiritual


Un indicador claro de nuestro progreso espiritual es el estado interno de bienestar y satisfacción. Cuando estamos contentos en nuestro interior, de forma natural sentimos amor hacia el ser y a la vez recibimos el amor de los demás. Una vida espiritual elevada significa que el alma consigue todos los logros: conocimiento, virtudes, fortaleza… Cuando están presentes todos los logros en el ser, el bienestar y la satisfacción se manifiestan en el alma de manera natural. 

El estado espiritual de bienestar y satisfacción nos permite irradiar tales vibraciones sutiles hacia el ambiente que pueden ayudar a transformar un alma descontenta y aliviarla de su insatisfacción. Este estado de bienestar y satisfacción es un regalo divino especial. Redescubrimos que la naturaleza verdadera y original del alma es la satisfacción y el bienestar. Con esta especialidad de estar internamente contentos y satisfechos podemos acercar muchas otras especialidades. Ahora bien, la importancia reside en estar contento de manera constante y consistente. Para ello es necesario acumular poder espiritual.

Cuando el alma acumula poder espiritual, no importa cuánto cambien las situaciones, el estado de estar contento no cambia debido a las situaciones. Las situaciones externas van a cambiar de todos modos, pero el estado de satisfacción del ser se mantiene estable. Para tales almas, no importa cuánto pueda intentar sacudirles una situación, se experimentará como la escena de una obra de teatro. En la obra de teatro aparecen diferentes personajes interpretando diferentes papeles y se presentan diferentes situaciones. El alma, desde el estado de satisfacción y bienestar, experimenta la obra de teatro como entretenimiento y diversión.

Simplemente tenemos que seguir observando la obra como un observador desapegado mientras somos la personificación del bienestar y la satisfacción. Verlo todo mientras permanecemos estables en nuestra propia dignidad espiritual. Un pensamiento elevado que nos ayuda a mantener esta consciencia es: Soy una joya espiritual, una joya contenta. Ésta es la dignidad elevada del ser. La clave es mantener constantemente la especialidad del bienestar y la satisfacción de una forma manifiesta en nuestra consciencia.


 Brahma Kumaris World Spirital University

miércoles, 13 de enero de 2010

Ser Práctico


¿Qué significa ser práctico en el contexto de la búsqueda espiritual? Encaminar la búsqueda por un camino práctico. Un camino práctico es uno que está disponible aquí ahora y que se deja recorrer por cualquiera. Significa mirar lo que tengo delante de las narices, cuestionarlo, e investigarlo. Una investigación así debe tomarse como un juego. Para endoctrinarse o cultivarse existen todo tipo de filosofías y religiones; tantas que uno acaba mareado y con un empacho de tanto repetir del bufete espiritual moderno. Eso no significa que carezcan de valor sino que tal vez sea posible simplificar el camino con un poco de iniciativa. Para empezar, ya tienes lo que necesitas: tu experiencia inmediata. Más adelante, quizás un nuevo entendimiento o una manera diferente de ver las cosas te sirva de guía si es necesario.
Si ya eres eso que es, eso que es tiene que estar presente en todo momento. Sería ridículo creer que está en otra parte. Eso que buscas tiene que “estar contigo”, ser tú, o tú no serías –no estarías presente. ¿Crees que no lo encuentras porque todavía no lo mereces? ¿O crees que es tan misterioso que está más allá de tu alcance? ¿O que tienes que morirte físicamente hablando para que la verdad te sea revelada? Cabe la posibilidad de que hayas estado buscando “allá” en lugar de “aquí”, esperando “ese momento” en lugar de concentrarte en ahora.

Imagínate jugar al escondite como si fueras un niño. No se trata de ganar ningún premio, ni de vencer o deshacerte de nadie. Sólo quieres pasártelo bien durante el rato que tengas ganas. Para eso no necesitas conocimientos previos, ni años de práctica, ni entrenador, ni árbitro. 
Vamos a buscar eso que eres, a ver qué encontramos. Seas quien seas está claro que estás consciente. Hay algo en ti que, por decirlo de alguna manera, está leyendo y entendiendo estas palabras, que percibe sonidos, sensaciones corporales, pensamientos...

 Pero, ¿qué es eso que es consciente en este momento, ahí donde tú estás?
 Primero repasemos un par de conceptos fundamentales que aprendemos en clase de lenguaje en primaria. Cualquier experiencia indica una acción. Una acción (lo vemos al construir cualquier oración gramatical) necesita un sujeto y un predicado. El predicado está compuesto por un verbo y por objetos. Pongamos como ejemplo la oración: “el perro come un hueso”. “El perro” es el sujeto, “come” el verbo que indica la acción, y “un hueso” el objeto que en este caso “el perro come”. El sujeto no es el objeto, “el perro” no come “el perro”, y el objeto tampoco es el sujeto, no es “un hueso” el que come.
Del mismo modo podemos establecer que el sujeto consciente no puede ser ninguno de los objetos de los que está consciente.
La dualidad sujeto-objeto es necesaria para el funcionamiento del lenguaje. Así funciona lo que damos en llamar nuestra capacidad conceptual, intelectual, o mente. Y pese a que el hábito de creernos lo que pensamos que pensamos es en sí lío en el que nos encontramos a nivel espiritual, esa capacidad de discernir es también la milagrosa herramienta que nos permite salir de él. Sin esta herramienta seríamos incapaces de investigar nada... o de jugar a este juego que te propongo.
 Juguemos ahora con tu experiencia. ¿Qué forma parte de tu experiencia inmediata?
 Empezaremos por tus percepciones sensoriales: lo que ves, lo que oyes, lo que hueles, lo que tocas, lo que saboreas. Recuerda que es un juego, por lo tanto no necesitas analizar nada en absoluto. Sólo fíjate en en las percepciones de las que tienes conciencia ahora mismo.
 Podrías por ejemplo decir que tienes conciencia de un árbol. Ves un árbol. Vale, juega un poco con esta experiencia que tienes de “un árbol”. ¿A qué distancia está ese árbol de tu experiencia del árbol? ¿A qué distancia se halla lo que experimentas del árbol de tu capacidad de percibir (ver) el árbol? Y ¿a qué distancia de tu experiencia “árbol” se encuentra eso consciente que está presente aquí ahora? ¿A qué distancia estás tú de esa conciencia o presencia?
El árbol se halla a cero distancia de tu experiencia “árbol”, de tu conciencia del árbol y de ti mismo. Es decir, tu capacidad de percibir (en este caso ver) el árbol es tu experiencia “árbol”, y eso es lo que hay del árbol –cualquier otro comentario son ideas que dicen “está al otro lado del jardín” o “a unos 50 metros”. Sin esos comentarios, basándote sólo en tu experiencia, no hay distancia alguna, “árbol” es tu experiencia.
Podrías decir que oyes el tráfico de la calle. Repite el juego. ¿A qué distancia se halla lo que experimentas del tráfico de tu capacidad de percibir (oir) el tráfico? ¿A qué distancia de tu experiencia “tráfico” se halla eso consciente que está presente aquí ahora? ¿A qué distancia estás tú de esa conciencia? El tráfico está a cero distancia de tu capacidad de percibir (oir) el tráfico. Tu experiencia “tráfico” es todo el tráfico que hay –el resto son ideas que tienes sobre la hora punta, la cantidad de vehículos que circulan por tu ciudad, etc.
En ambos casos, si elimináramos tu capacidad experimentar, en este caso de percibir (ver u oir), ¿qué prueba tendrías de la existencia del árbol o del tráfico? Ninguna, ambas cosas desaparecerían inmediatamente sin dejar rastro.
 Continuemos con tus sensaciones corporales. Tal vez tengas los pies fríos, o sientas la presión de tu cuerpo sobre una silla. O tal vez te duela la garganta.
Esos “pies”, ¿a qué distancia de tu capacidad de sentir se encuentra esa experiencia (sensación) “pies”? La sensación de presión del peso de tu cuerpo sobre la silla, ¿a qué distancia se halla de tu experiencia “peso sobre la silla”? Eso que llamas “dolor de garganta”, ¿está cerca o lejos de la experiencia que denominas “dolor de garganta”? Y ¿a qué distancia se hallan esas sensaciones de esa conciencia, presente aquí ahora, que te permite identificarlas? Si pudieras suprimir esa capacidad de sentir eso que llamas “pies”, eso que denominas “presión” y eso que llamas “dolor de garganta”... ¿Qué pruebas tendrías de que hay pies, de que están fríos, de que estás sentado, o de que hay algo llamado garganta que te duele?
 Mira ahora los pensamientos que se van sucediendo. ¿A qué distancia de tu experiencia aparecen y desaparecen? De hecho, si no hubiera un pensamiento que dijera “esto son pensamientos”, ¿qué prueba tendrías de que piensas?
 Tu experiencia es un fluir constante de percepciones, sensaciones y pensamientos... Y si continúas con el juego llegarás a la conclusión que incluso eso es decir demasiado. El árbol... ¿qué prueba tienes de que hay un árbol excepto un pensamiento que te dice “ahí hay un árbol” y que etiqueta tu percepción visual haciendo referencia a un concepto aprendido anteriormente? Esos pies... ¿qué prueba tienes de que hay objetos existentes con derecho propio llamados “pies” fuera de una experiencia (sensación “pies”, tal vez veas “tus pies” al final de “tus piernas”) sobre la que un pensamiento dice “esto son mis pies”?
Cuando miras por la ventana no hay ningún objeto existente que se autoidentifique “soy un árbol”. Del mismo modo, no tienes conciencia de unos objetos independientes de tu experiencia que te informen “somos pies, somos tuyos, y estamos fríos”, “soy el peso de tu cuerpo sobre un ente que es una silla” o “soy parte de tu cuerpo, me llamo garganta, y te estoy causando dolor”.
 Aquí ahora tu experiencia se reduce a un pensamiento, una aparición, que en un momento dice “árbol”, en otro momento dice “pies fríos”, en otro “tráfico en la calle”, y en otro “me duele la garganta”.
 Puedes repetir este juego con cualquier experiencia, con cualquier elemento o aparición que percibas, sientas, o pienses (imagines, recuerdes, sea una emoción o una idea). Cada vez haz preguntas, no sobre su historia, sus causas o sus efectos, sino sobre la experiencia en sí: dónde aparece, cómo la sientes, qué te la anuncia, cómo y dónde desaparece, a qué distancia se halla de la conciencia presente... Y volviendo a la gramática. ¿Quién es el sujeto hacedor de esos elementos de tu experiencia? ¿Dónde está?
 Todo lo que percibes, sientes o piensas son apariciones que surgen y se desvanecen en tu experiencia inmediata y de las que tienes conciencia gracias a eso que es consciente aquí ahora, y que en ningún momento se halla separado del espacio en el que ocurre dicha experiencia. Cualquier experiencia que no esté presente aquí ahora no existe más que como la idea que la enuncia (“esto me pasó ayer/hace x años”, “ojalá ocurra esto dentro de 3 meses”). Y digo “tu” experiencia como puro formalismo para poder escribir una frase que sea comprensible ya que ni siquiera tienes pruebas de que sea “tu” experiencia, pues, ¿de qué otra experiencia estás consciente excepto de esta que ocurre aquí ahora? Y ¿dónde lleva colgada dicha experiencia el título de propiedad que identifica al dueño?
 Todavía podemos simplificar esto un poco más. Todo lo que percibes, sientes o piensas es “lo mismo”. No me refiero a que sea lo mismo en el sentido relativo de la palabra. Está claro que la idea “2x3=7” no es relativamente hablando igual la idea “2x3=6”. Pero en sentido absoluto ambas son pensamientos; incluso la idea “2x3=7 es incorrecto” es un pensamiento que aparece y luego desaparece. Lo que aparece son apariciones y, cada vez, es una idea aprendida e interiorizada la que te informa que “esto es una sensación corporal”, “esto es una percepción sensorial”, “esto es un pensamiento”. Pero date cuenta de que todas estas descripciones son etiquetas clasificadoras que se les cuelga a posteriori: en ningún momento se anuncian a sí mismas como “sensación del cuerpo”, “percepción del mundo allá afuera”, “pensamiento mío”.
 Lo que crea a la persona es un malentendido debido al hábito de tomar en serio estas estructuras de la mente (y del lenguaje) más allá del valor que tienen como herrmientas. La persona es la costumbre de creernos que existe un mundo ahí afuera, independiente de nuestra experiencia inmediata, dentro del cual nos movemos como un cuerpo al que consideramos mío, en el que se halla mi mente, dentro de la cual existe una conciencia (la mía) que me ilumina y me permite evolucionar separadamente del resto de las conciencias humanas (y ahí no sólo nos separamos los unos de los otros sino que además nos separamos del resto de las criaturas, devalúandolas a una existencia de tercera clase sin derecho alguno). Al ignorar nuestra experiencia inmediata creamos la persona que creemos ser y, con ella, todos los miedos que la asedian, sobre todo el miedo a su merma, desaparición o muerte.
 La persona es la creencia en un límite que nos separa de todo lo que aparentemente se halla fuera de “mi persona”. Aprendemos y nos acostumbramos a pensarnos como personas (cuerpo-mente dueño de algo de conciencia) que sobrevive en un mundo gigantesco existente fuera de nosotros. La persona surge cuando colgamos un “yo” equivalente a la persona (con todos sus hábitos y creencias) como sujeto de cualquier aparición en mi experiencia: yo percibo, yo siento, yo creo, yo recuerdo, yo anhelo, yo sufro...
 La experiencia directa contradice totalmente dicha separación y demuestra que lo único consciente es ese espacio en el que todas las apariciones surgen y se desvanecen. Cualquier experiencia nos demuestra que todos esos elementos no son más que ideas que enuncian “esto es eso”, “esto es aquello”, nada más. Y todos surgen y se desvanecen en el mismo “lugar”, en ese espacio innombrable que la literatura llama conciencia (e incluso esta palabra no es más que un concepto o etiqueta más con el cual entendernos).
 Investiga tu experiencia inmediata y cuestiona cada aparición. Para, mira, y date cuenta de como es una idea la que enuncia “esto es un picor”, “’tengo que hacer la cena’ es un pensamiento”, “esto es un sonido”. Fíjate en como todo lo que puedes investigar son objetos de los que estás consciente.
 Si todo lo que aparece y desaparece en tu experiencia son objetos, ninguno de esos objetos puede ser el sujeto. Es decir, si estás consciente del cuerpo (de esas sensaciones corporales), el cuerpo no puede ser el sujeto, el cuerpo no puede ser eso que es consciente. Si estás consciente de pensamientos (imaginaciones, recuerdos, ideas –eso que llamamos mente), la mente no puede ser consciente. Si estás consciente de percepciones sensoriales, el mundo tampoco puede ser consciente de nada.
 Entonces, ¿a qué vas a llamar “yo”? ¿Qué o quién es el sujeto?
 Sujeto sólo puede ser eso que realmente es consciente. La persona, el conjunto cuerpo-mente, no es consciente, sino que es parte de eso de lo que estás consciente. Si lo examinas ni siquiera es un conjunto, pues cada idea “esto es eso” surge de una en una. Y ninguna es consciente de otra porque todas ellas son objetos y los objetos no pueden ser sujeto. Y si la persona es un objeto del que estás consciente y no eso que es consciente, ¿cómo puede haber personas más conscientes que otras? ¿Puede haber personas que necesiten purificarse para merecer experiencias espirituales que confirmen su avance?
 Sabiendo esto ¿qué sentido tiene hablar de sujeto hacedor de dichas apariciones? Indaga esto: ¿De dónde y cómo aparecen? ¿Qué relación tienen unas con otras? ¿Qué las diferencia? ¿Las puedes predecir? ¿Se pueden dominar? ¿Cuánto duran? ¿Cómo desaparecen? ¿Qué queda cuando ya no están?
 Una vez entiendes que los objetos no pueden ser conscientes de nada, ves también que eso que llamamos sujeto tampoco es tal, pues no se puede decir que sea “hacedor” ni “creador”. Como mucho (y esto también es una idea, es decir, una forma de hablar de algo sobre lo que no es posible hablar) eso que es y que es consciente es “un espacio” impersonal (y añado comillas porque no tiene dimensiones, ni atributos, ni bordes, ni centro, ni principio, ni fin, ni se puede medir, y por lo tanto no hay palabra que adecuadamente lo describa) en el que se origina y desaparece nuestra experiencia, es decir, todos los elementos que forman lo que comúnmente denominamos mundo, cuerpo y mente. Al no haber nada más, “espacio” y apariciones no pueden ser más que “de la misma esencia”. Si no encuentras otra cosa, ¿de dónde iban a proceder dichas apariciones? ¿De qué iban a estar hechas? ¿Qué o quién iba a crearlas? Sujeto y objeto son conceptos que nacen y se desvanecen el uno con el otro; sin uno, el otro no sobrevive. Y ninguno es. Sólo “eso que es y es consciente” es.
 Repite este juego una y otra vez con cualquier elemento de tu experiencia inmediata y según las ganas que tengas. Si “encuentras” ese espacio consciente, verás la persona que habías creído ser y todos esos hábitos, miedos y preguntas de manera muy distinta.
 Encontrar ese “espacio” y sentirse a gusto en él es el objetivo de una meditación bien entendida. Encuentra este espacio consciente y “ve” como todo lo que creías que existía (“mi persona”, “mi cuerpo”, “mi mente”, “mi historia”, “el mundo”) son sólo apariciones que vienen y se van sin dejar rastro. Incluso la memoria (los recuerdos) no es más que una idea que aquí ahora enuncia “esto pasó de tal y cual forma”. Fíjate en que lo único que persiste es ese espacio consciente en el que toda experiencia viene y va.
 Ése es el fluir que llamamos vida o existencia. Es un un juego de apariciones que, como luciérnagas en la oscuridad, se encienden, vuelan, y desaparecen en un campo que la literatura denomina conciencia. Sólo las etiquetas que unas apariciones aparentan darles a otras (pensamientos que nos hemos acostumbrado a creer desde que pensamos que pensamos) las clasifican como “yo” o “no yo”, en “aquí” o “allá”, en “bueno” o “malo”. En realidad, sin ninguna etiqueta, ¿qué queda? Nada en absoluto excepto eso que no se puede nombrar.
GEPOSTET VON MARIAN DHARA

lunes, 11 de enero de 2010

¿Cómo se forja el progreso espiritual?



¿Cómo puede evaluar su propio progreso alguien que anhela alcanzar la gran meta del desarrollo espiritual? Esa persona creerá tal vez que los maestros emplean métodos psíquicos, pero quizás se pregunte si no habrá otros métodos más positivos que no incluyan factores intangibles.
Todo desarrollo cultural y mental corresponde en especial al Ser Interno, y sólo se observa cuando ese desarrollo se manifiesta exteriormente. Es semejante al poder contenido en un cartucho de dinamita. No se puede reconocer el alcance de su energía con sólo examinar el material externo con el que está fabricado. Dejar caer al suelo la dinamita no pone a prueba la energía que contiene.

Golpearla con un palo o con una piedra no es un método para descubrir su poder. Probándola químicamente para ver si cambia de color o de tamaño tampoco nos revelará el secreto de su energía. Hasta que se prueba correctamente utilizando los métodos adecuados, se revela su verdadera naturaleza.

Sucede lo mismo respecto al desarrollo psíquico, mental, cultural y místico. Todos los sistemas tienden a formar una reserva de poder. Ho hay forma de probar la capacidad mental de un hombre pesando, midiendo o analizando importantes materias y luego reducirlas a una base sobre la cual, por comparación, se pueda emitir un juicio, a menos que el hombre se dedique a dichas materias. No hay forma de afirmar que un químico está capacitado para soluciones un problema de química, a menos que él esté al frente del problema. No podríamos decir qué es capaz de ejecutar un gran músico, a menos que esté inspirado por algo compatible con el desarrollo elevado de su habilidad musical.

La naturaleza de muchas de las facultades y poderes psíquicos del hombre es conservativa, y están destinados a propósitos específicos, es decir, sólo se expresan en determinados canales, pero mientras esos canales no se abren, las facultades no se manifiestan. Esa facultades poseen un poder invalorable en el desarrollo mental y psíquico. Cuando se usan en forma apropiada, tienen un valor incalculable. Sin embargo, tendrían muy poco valor si se manifestaran en forma constante.

Impresiones Mentales Confusas

Si durante todo el día las facultades psíquicas inculcaran en la conciencia externa una premonición de lo que va a ocurrir, la mente estaría llena en todo momento con las impresiones de los acontecimientos pronosticados. Se perturbaría la tranquilidad mental, se perdería la habilidad para relajarse y reposar, y no habría tiempo para pensar y razonar. La mente se tornaría una masa desequilibrada de impresiones confusas. Muy pronto el valor de la intuición sería negativo y preferíamos no poseerla.

Los poderes curativos y creativos del ser psíquico que pueden desarrollarse mediante cursos apropiados de estudio y ejercicio, no son poderes con los cuales se puede jugar como se jugaría con la cadena de un reloj o con un anillo en los momentos de nerviosismo. Dichos poderes internos sólo se liberan cuando el proceso constructivo del cuerpo humano los necesita realmente.

Mientras el ser humano goce de buena salud y los procesos constructivos sólo requieran en forma moderada la ayuda de los poderes creativos para conservar en buen estado el cuerpo humano, dudaríamos de que nuestros estudios hubieran desarrollado tales poderes. Cuando nos ataca una enfermedad o se nos presenta una emergencia y, por lo tanto, necesitamos verdaderamente la ayuda de los poderes que hemos desarrollado, descubrimos con satisfacción que tenemos a la mano una reserva.

Armonía Psíquica

Podemos decir lo mismo con respecto a la armonía psíquica con el Cósmico. Tal entonamiento es extremadamente intangible e indefinido en una persona activa, normal y saludable.

¿Podría una persona con un corazón saludable estar consciente de ello en todo momento? ¿Consideraría que, debido a que no siente sus latidos en todas partes de su cuerpo, no está sano? ¿Diría usted que una persona es irracional porque dice que duda de la existencia, debido a que no siente palpitar su corazón en todo momento?

Si siempre estuviéramos tan conscientes de la buena saludo como lo estamos de la más leve enfermedad, podríamos valorar mejor los beneficios y bendiciones de la salud. Si estuviésemos profundamente consciente y apreciáramos nuestra buena fortuna como lo hacemos con las situaciones desafortunadas, podríamos valorar mejor los cambios que se realizan en nuestra vida. Cuando mejoramos nuestro entonamiento con el Cósmico y atraemos a nuestro cuerpo un influjo de energía vital y creativa que nos conserva en buen estado previniendo así las enfermedades, damos por sentado que es una cosa normal gozar de buena salud.

No medimos nuestra situación en la vida de acuerdo con las cosas afortunadas y normales, sino por las cosas desafortunadas y desagradables. Consideramos la vida saludable, tranquila y serena como una cosa positiva con la cual podemos contar, y sólo cuando nos falta ciertas cosas a las que hemos estado acostumbrados nos volvemos conscientes de cualquier cambio que sucede en nuestra vida.

En otras palabras, hemos adoptado las condiciones negativas como una medida para evaluar lo que sucede en nuestra vida. Sabemos bien cuando somos afortunados; sabemos que ha ocurrido un cambio desafortunado cuando nos faltan las cosas que deseamos o que hemos poseído. Sabemos que nuestra salud no es satisfactoria una vez que descubrimos que estamos enfermos. Cuando conseguimos a cada paso las cosas que deseamos, las aceptamos en forma más o menos complaciente y suponemos que se trata de algo totalmente normal y que no es nada extraordinario.

Un grave Accidente

Un joven que estuvo varado en el mar sin medios de comunicación, se concentró durante toda la noche con la esperanza de que su madre lo visualizara en su pequeño bote de motor flotando sobre el océano. En efecto, la madre recibió el mensaje visual y telefoneó a la policía; ésta dirigió su búsqueda hacia el mar en vez de seguir buscando en tierra. Ninguna otra prueba le habría revelado a este joven la habilidad que tenía para transmitir mentalmente un mensaje, como cuando tuvo una verdadera necesidad de hacerlo.

Existen muchos métodos mediante los cuales un estudiante puede reconocer su progreso, si él se tomara el tiempo necesario para analizarse. Primero, debe preguntarse si todas las cosas materiales de la vida, todas las indulgencias de la mente objetiva –los pasatiempos, las experiencias interesantes y los incidentes divertidos del pasado- son tan atrayentes ahora como lo fueron anteriormente. Si descubre que algunas de esas cosas le parecen absurdas en la actualidad y que sólo fueron una inútil pérdida de tiempo y de dinero, que fueron cosas infantiles, sórdidas o que menoscabaron su dignidad, entonces puede estar seguro de que su desarrollo cultural ha progresado. Debe advertir, también, si aún le atraen los mismos temas de lectura. Si descubre que en el presente sólo le interesan las lecturas intelectuales, instructivas, apacibles y constructivas, entonces puede estar seguro de que ha progresado intelectualmente.

Problemas de la Vida

Después debe poner a consideración los problemas de la vida. Si descubre que sus puntos de vista son más amplios y que sus problemas ya no tienen el poder de deprimirlo, de hacerle sentir temor o indecisión, puede estar seguro de que su comprensión acerca de los verdaderos valores de la vida ha progresado.

Sin embargo, el simple hecho de analizar nuestra salud o nuestro estado financiero, no constituye un examen adecuado. En primer lugar, es improbable que hiciéramos tal examen cuando todas las cosas parecen indicar que hemos progresado. Por lo general, hacemos un análisis de nuestra situación cuando hay motivos de duda, cuando nuestra salud se encuentra quebrantada, sufrimos problemas financieros, falta de empleo, cuando el ambiente que nos rodea es desagradable, o algo similar nos perturba y nos obliga a analizar la situación. Considerar tales incidentes como una indicación de progreso o falta de progreso, es engañarse a sí mismo.

¿En qué criterio se basa usted para medir su progreso en la vida? ¿Qué significa la vida para usted? Si se encontrara en un barco que se estuviera hundiendo o en un edificio envuelto en llamas y donde toda escapatoria pareciera imposible, ¿haría usted lo que han hecho millones de personas en circunstancias similares? ¿Ofrecería todas sus pertenencias mundanas y las bendiciones de que goza a cambio de su vida? ¿Estaría dispuesto a entregar todas las cosas materiales a cambio de librarse del dilema? Si la vida significa tanto para usted que estaría dispuesto a sacrificar cualquier cosa material para conservarla, sin lugar a dudas su vida será de gran valor para usted en el futuro.

Si usted aceptara vivir otra vez sabiendo que no poeerá absolutamente nada, entonces deberá considerar que ahora es muy afortunado. Con este punto de vista, no importa cuánto progreso alcance financiera, social, políticamente, o en cualquier otra forma, desarrollará una compresión más intensa y más vital de la vida.

Midiendo el Progreso

Si mañana se convirtiera en millonario, ¿diría usted que su desarrollo ha progresado? Esto sería en verdad difícil, porque existen millonarios que no tienen la menor idea de lo que significa realmente el desarrollo y el progreso. Si estuviera en perfecto estado de salud, sin sufrir ningún dolor o malestar, ¿diría usted que ha progresado? Eso también sería muy difícil, ya que el mundo está lleno de gente saludable que no tiene más interés en su propio desarrollo, en el progreso psíquico o en el dominio de sí mismo, que el que tiene un niño en la cuna.

¿Diría usted que liberarse de las preocupaciones, de los cuidados, ansiedades, responsabilidades, deudas obligaciones, tareas, trabajo, etc., indica que ha progresado? Existen hombres sin preocupaciones, responsabilidades, obligaciones, deudas, ansiedades, trabajo, que no tienen más comprensión de lo que usted y yo queremos decir por progreso, que la que tiene el árbol bajo el cual duermen.

El progreso no se puede medir con ninguno de esos criterios. Hay un tiempo y un lugar para cada desafío y para cada prueba, y habrá un tiempo y un lugar para cada demostración y cada manifestación del desarrollo que se está efectuando en su interior. Su primer deber y obligación para con usted mismo es continuar con deseos de progresar y esforzarse por lograrlo. Su deber está claramente definido. Una vez que haya empezado, no debe dudar ni preguntar cómo y cuándo se logra el progreso. Alcanzará el progreso siempre y cuando dirija su mirada hacia la Luz, la Vida y el Amor.

Dr. H. Spencer Lewis, F.R.C.
Revista rosacruz
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